Análisis Sayonara Wild Hearts | Ante un corazón roto: música, maestro

Portada del análisis de Sayonara Wild Hearts, TAOGames

A veces, en un mundo en el que te pueden romper el corazón en cualquier momento, el mejor remedio es subirte en tu coche y ponerte música a todo volumen. Sayonara Wild Hearts va a utilizar esto de la forma más literal, salvo que, en lugar de coche, es en una moto. Al menos, en lo principal. La música y las vibras son lo que más importancia tiene aquí. 

 

Contexto

Sayonara Wild Hearts es un juego de ritmo —aunque podríamos incluirlo en los runners— lanzado en 2019. Fue desarrollado por Simogo y publicado por Annapurna Interactive, editor de otros juegos populares como Cocoon. Fue lanzado para PlayStation, Nintendo Switch, MacOS e IOS para salir posteriormente en Windows y Xbox One. 

 

Premisa

Sayonara Wild Hearts no tiene una historia explícitamente contada. Hay algunas teorías al respecto de lo que puede representar, pero lo que sí sabemos es que hay una mujer joven cuyo corazón se rompe. Esta joven es transportada a los universos paralelos de cada nivel del juego. Algunas teorías señalan que eso representa la vida amorosa —tanto de relaciones como de amor propio— de la protagonista, otros simplemente piensan que es un universo que se rige por arcanos del tarot sin más misterio.

 

Gameplay

En este apartado, no hay mucha variedad en sí. Lo que haremos en la mayoría de niveles será únicamente movernos de izquierda a derecha mientras el nivel avanza solo y recogemos corazones. En ocasiones, habrá algunos quick-time events que conviene clavar para mayor puntuación. 

 

Varios niveles en concreto tienen mecánicas propias y únicas, como tener de repente una metralleta en nuestra moto para derribar lo que tenemos enfrente.

Sayonara Wild Hearts, pero en vertical
En este nivel, pasamos a movernos verticalmente en lugar de horizontalmente, por ejemplo

 

Apartado técnico

Gráficamente, Sayonara Wild Hearts destaca al instante. Tiene una estética pop-neón muy clara, con paletas saturadas de magentas, cianes y amarillos eléctricos. No tiene apenas texturas realistas, todo es plano y casi vectorial. 

Menú de canciones de Sayonara Wild Hearts
La gama de colores —y la estética, en general— también se plasma perfectamente en la selección de niveles

El apartado sonoro, como no podría ser de otra forma en un juego con gran peso en la música, es sobresaliente. Todas las canciones tienen coherencia total con los niveles —por no decir que son altos temazos— y pueden encajar en varias narrativas. 

 

Al estar haciendo algunos logros, me di cuenta de que hay algunos bugs sonoros al repetir mucho un nivel. Se dejan de escuchar algunos efectos de sonido, como los del menú o de recoger corazones. Se soluciona al reiniciar el juego, lo cual es algo molesto, pero no muy frecuente.

 

Lo peor

En términos de ritmo, no hay mucho ritmo

Recordemos que Sayonara Wild Hearts está contemplado como juego de ritmo. Y, sin embargo… El apartado del ritmo no está por prácticamente ningún sitio. En casi ningún momento el jugador siente que está moviéndose al ritmo de las canciones. Ni siquiera los quick-time events van acordes a la música. 

 

Prácticamente los únicos elementos que van al compás son las animaciones en las que el jugador no puede intervenir de ninguna manera.

 

Niveles muy cortos

El juego en sí es muy corto. En menos de 2 horas se puede terminar perfectamente. Pero es que hay niveles que son extremadamente cortos, ya que duran lo que dure la canción de turno, llegando alguno a durar menos de un minuto con diez segundos. Y, si bien la estética del juego es muy estimulante a nivel visual, con menos de dos minutos la cosa sabe a poco.

 

Jugabilidad dejada de lado

A lo anterior, hay que sumarle también el serio problema de jugabilidad que tiene Sayonara Wild Hearts si lo calificamos como un juego de ritmo. No es solo que casi todo el gameplay consista en desplazarse de un lado a otro como si fuese esto Subway Surfers, es que también los controles se sienten ligeramente inestables. La sensibilidad varía de nivel a nivel, sin llegar a pillarle el truco del todo de forma natural. 

 

El juego en sí avanza muy rápido, pero la sensibilidad no ayuda en este aspecto. Sayonara Wild Hearts no tiene una estética que rodee a la jugabilidad, sino que la jugabilidad está de adorno para la música y estética.

Boss de tres cabezas en Sayonara Wild Hearts
Que no te engañe esa apariencia, tú sigues pudiendo únicamente moverte a los lados mientras disparas automáticamente

 

Lo mejor

Diseño de niveles, en general

Pero qué buena estética tiene. Es un juego que entra mucho por los ojos, eso es así. Como muchos jugadores lo habrán descrito, Sayonara Wild Hearts es prácticamente un videoclip interactivo. Hay referencias más o menos claras en cada nivel, pero nunca llega a ser un collage caótico, sino una obra perfectamente cohesionada entre sí. 

Heartbreak III, nivel de Sayonara Wild Hearts
Los Heartbreak sirven como transición entre las temáticas de los niveles

 

Ojo: el juego no tiene el aviso, así que aprovecho para decir que hay muchas luces parpadeantes. No apto para epilépticos, definitivamente.

 

La música

Como señalé antes, la música de Sayonara Wild Hearts es soberbia. Está compuesta por Daniel Olsén y Jonathan Eng, con Linnea Olsson como vocalista. Cada canción tiene una temática y una ambientación muy definidas. La música y la estética se complementan a las mil maravillas, haciendo un dúo más formidable que contra el que combatimos en Parallel Universes

Tenemos temas muy alegres, como Mine:

Pero, en el mismo juego, tenemos tonos más oscuros, como en Dead of Night:

 

Y también tenemos cierta melancolía en otros temas, como podría ser en Begin Again:

 

Altamente rejugable

Al igual que otros tantos juegos de ritmo, Sayonara Wild Hearts tiene puntuaciones en cada nivel. Ya solo por eso tiene un pequeño componente de rejugabilidad para querer mejorar nuestra puntuación, pero es que también existen los enigmas. Son unos pequeños acertijos para los cuales tendremos que realizar acciones específicas. Por poner un ejemplo, un enigma consiste en pasar a través de un agujero cuatro veces seguidas, teniendo que morir en el proceso para poder hacerlo en una partida. 

+50 puntos por Risky
No es solo recoger corazones, también tendremos bonificaciones por movimientos arriesgados, dándole más vidilla a la rejugabilidad

Para más inri, Sayonara Wild Hearts también tiene un modo arcade con todas las canciones. Y, si obtenemos una puntuación de oro en todos los niveles por separado, desbloqueamos la dificultad YOLO Arcade, donde, si morimos, game over.

 

Conclusión

Sayonara Wild Hearts es precioso, eso no se lo quita nadie.

Nota de Sayonara Wild Hearts, TAOGames

Pero, como juego de ritmo, se queda muy por detrás. La jugabilidad no acompaña al ritmo frenético del título. 

 

Opiniones del autor

Sayonara Wild Hearts me entró como imagino que le habrá entrado a una gran mayoría: por los ojos. Quería también probar un nuevo juego de ritmo propiamente dicho, y no un minijuego en algún otro título. Vaya fiasco me llevé al ver que el ritmo ni estaba ni se le esperaba.

 

¿Quedé embelesado con los escenarios y tengo ¾ de las canciones del juego en mi playlist? Sí, correcto. Sin embargo, una cosa no quita la otra: cuando me lo pasé, simplemente sentí que estaba viendo un videoclip detrás de otro.

 

¿A quién le recomendaría este juego?

Si simplemente quieres disfrutar de una bonita escenografía y unas canciones que la complementan perfectamente, adelante, Sayonara Wild Hearts es para ti. Pero no te esperes un videojuego propiamente dicho, ya que mucho no vas a mover. Tiene más profundidad de mecánicas Dispatch, y eso que es prácticamente una película interactiva.

Autor

  • Xsher0n

    Amante de los JRPG y de los videojuegos que ofrecen una buena historia, en general. La etiqueta "Buena trama" de Steam es mi favorita.

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