En 2009, el mundo vería uno de los mayores —por no decir el único— boom del género de los tower defense. Pero no estarías protegiendo un reino con torretas. Ni siquiera con armas de fuego. Ni con arcos, no. Estarías protegiendo tu jardín y estarías utilizando tus propias plantas para ello. ¿Y contra qué peleabas? Por supuesto, contra zombis. Y quince años más tarde, tenemos una versión mucho más moderna de esta misma pelea: Plants vs. Zombies: Replanted.
Contexto
Plants vs. Zombies: Replanted está a medio camino entre un port en HD y un remaster del juego original lanzado por PopCap y publicado por Electronic Arts. Aunque, eso sí, sería de la versión de Xbox. Se lanzó en octubre de 2025 para PC, Nintendo Switch 1 y 2, PlayStation 4 y 5, Xbox One y Series X/S. Su lanzamiento no estuvo exento de polémicas, ya que hubo muchos bugs de lanzamiento y hubo cierta desinformación con el uso de IA para la creación del juego.
Estos problemas iniciales hicieron que el título estuviese en reseñas variadas en Steam, pero EA fue corrigiendo todos los errores hasta que, a día de hoy, solo quedan las reseñas sin borrar.
Premisa
La base sigue siendo la misma que convirtió al original en un fenómeno: defender tu casa de hordas de zombis utilizando plantas con habilidades específicas. Cada tipo de planta cumple un rol —ataque, defensa, apoyo— y cada zombi introduce una variable que obliga a reaccionar.
No hay narrativa compleja ni necesidad de reinventar nada. Aquí todo gira en torno a la claridad del diseño y la progresión constante, donde cada nueva planta desbloqueada amplía ligeramente el abanico estratégico.
Gameplay
La fórmula sigue funcionando exactamente igual de bien que quince años atrás: colocas girasoles para generar recursos, plantas ofensivas para frenar zombis y adaptas tu planteamiento según la oleada. No se ha tocado prácticamente nada. Para bien y para mal.
Ya sabemos cómo funciona este juego, pero si nunca lo has tocado, te lo resumo rapidito:
En Plants vs. Zombies: Replanted —y en todas las ediciones del juego, en general—, te defiendes de zombis que vienen a por tu cerebro. Y lo haces plantando plantas a cambio de soles. Y estos soles pueden salir poco a poco de forma natural y te los pueden dar las plantas que están hechas para dar soles. Y, con estos soles, también puedes plantar plantas ofensivas para atacar a los zombis o, incluso, algunas defensivas para tenerlos frenados durante un tiempo.

Hay cinco «mundos», cada uno con diez niveles, y cada «mundo» tiene su truco, a excepción del primero, que sirve como tutorial. Luego está el nivel nocturno —que no genera sol de forma natural—, el de la piscina, el de la niebla y, finalmente, el del tejado, donde tienes que poner macetas.
Eso sí, hay un par de novedades que sí suman: hay un modo de muerte permanente que le puede añadir algo de chicha al juego y, además, también hay un modo «nublado» que junta las mecánicas de los niveles de noche con las de un nivel diurno.
Apartado técnico
El salto a alta definición y soporte para pantallas panorámicas le sienta increíblemente bien. El juego mantiene su identidad visual intacta, pero gana en limpieza, definición y legibilidad. Todo se ve más nítido, más agradable y mejor adaptado a monitores actuales. Como mencioné al inicio, hubo cierta polémica previa sobre un posible uso de reescalado con IA generativa, pero terminó desmintiéndose. El resultado final es coherente con el estilo original, sin artefactos extraños ni decisiones visuales cuestionables, manteniendo esa estética simple y, hasta cierto punto, caricaturesca.
La banda sonora es exactamente la misma que en versiones anteriores. Tenemos las míticas canciones que se sabrían reconocer en cualquier sitio.
En cuanto al rendimiento, como también se mencionaba en el contexto, el lanzamiento tuvo algunos problemas técnicos. Nada estructural, pero sí lo bastante frecuente como para notarse: tirones, pequeños bugs de interfaz y fallos puntuales en guardados. Con actualizaciones posteriores, la experiencia se ha estabilizado.
Lo peor
La economía
Conseguir dinero es tedioso y lento. Hay mejoras que alcanzan las 80.000 monedas de precio, por no mencionar también los precios de cuatro cifras de la mayoría de mejoras de plantas. Y los minijuegos y puzles apenas dan recompensas decentes, por no hablar de que en la aventura tampoco conseguimos tanto. Habrá ratos de tener que farmear dinero que no serán precisamente entretenidos, por no decir que la segunda aventura casi que se usa solo para eso, ya que…

La dificultad
No estamos precisamente ante un juego complicado. Nunca lo ha sido, siendo honestos. Pero, al poco de acordarte de cómo se juega, Plants vs. Zombies: Replanted es un paseo por el patio. Se convierte más en un juego que tener de fondo que en algo en lo que te tienes que centrar mínimamente.
Desbloqueos que llegan tarde
La tienda de Crazy Dave de por sí aparece un poquito tarde, pero no me refiero solo a eso. Aquí entran también los minijuegos y los puzles, los cuales se tienen que desbloquear a lo largo de la aventura tras un tiempo que se siente poco justificable, dejando la aventura principal como única opción durante más tiempo del necesario.

Lo mejor
Si algo funciona, no lo arregles
Esencialmente, sigue siendo Plants vs. Zombies. Es un juego la mar de simple y accesible que ya era muy entretenido de por sí, y esto es más de lo mismo. La facilidad anteriormente mencionada, pese a quitarle gran parte de elemento desafiante, sí que lo hace un juego muy rápido de aprender y sin muchas penalizaciones. Es uno de esos títulos que puede jugar cualquiera que no haya jugado a absolutamente nada en su vida.
Pero si puedes mejorarlo, hazlo
No obstante, hasta ahora, la versión oficial que teníamos en PC era una que todavía tenía resolución cuadrada. Ahora podemos revivir la aventura en una definición adaptada a las pantallas actuales y con mayor calidad de texturas. Es la mejora más obvia que se podría echar en falta a la hora de jugar a los títulos originales, y es lo que Plants vs. Zombies: Replanted cumple a la perfección, sin perder detalles del original.

Y añádele un par de cositas
Además, Plants vs. Zombies: Replanted también incluye los modos nuevos anteriormente mencionados: el de muerte permanente y el modo día nublado. Si bien no son unos añadidos increíbles, sí que suman a la experiencia global. También está el modo multijugador local, por si queremos picarnos con algún colega.
Como añadido de calidad de vida, también podemos acelerar las partidas dentro del propio juego, por si ya tenemos todo montado y nos estamos paseando.

Conclusión
Plants vs. Zombies: Replanted no reinventa la rueda, ni mucho menos, pero sí que le da un buen mantenimiento para que esa rueda funcione fenomenal.

Si hay una versión «definitva» en la que jugar a Plants vs. Zombies, es esta.
Opiniones del autor
Este Plants vs. Zombies: Replanted fue una compra impulsiva que hice porque quería jugar a un tower defense para poder ir más o menos en piloto automático. Y así hice. Y resulta que esta es, efectivamente, la versión bonita y adaptada a la tecnología actual del clasicazo. Ver que se abría el juego a pantalla completa y ocupaba más que un triste cuadrado.
Y prácticamente todo era igual. ¿Me voy a quejar? No; es exactamente lo que quería, que fuese igual, pero con un pulido apartado visual. Los modos de juego adicionales se agradecen, pero tampoco iba a llorar sin ellos.
¿A quién le recomendaría este juego?
Si nunca has jugado Plants vs. Zombies, esta es tu oportunidad. Y si sí has jugado al clásico, pero hace ya tiempo, igual esta es tu oportunidad también. Es una obra atemporal que se merece un poquito de atención de cualquier persona.
