Bloodstained: Ritual of the Night es un metroidvania, más concretamente un igavania, ya que este videojuego fue diseñado por Koji Igarashi —de ahí el “iga”—. Si no te suena, tal vez pueda refrescarte la memoria un videojuego llamado Castlevania: Symphony of the Night. Mismo autor, pero no la misma saga. A no ser….
Contexto
Bloodstained: Ritual of the Night empezó como un proyecto de crowdfunding, concretamente mediante la plataforma Kickstarter. Koji Igarashi inició el desarrollo del videojuego entre 2014 y 2015 —siendo lanzado finalmente en junio de 2019—, llegando a alcanzar más de 5 millones de dólares en donativos. Este dato, que de por sí puede ser impresionante, lo es más si tenemos en cuenta que multiplicó por once su meta inicial, convirtiendo la campaña en una de las más exitosas de la plataforma. Aunque quizás el mayor galardón que se ha llevado este videojuego es ser nombrado el sucesor espiritual de la saga Castlevania.

Premisa
Los acontecimientos de Bloodstained tienen lugar en la Inglaterra del siglo XVIII. Por miedo a perder su influencia, el Gremio de Alquimistas empezó a experimentar con humanos para conseguir invocar demonios. De esta forma crearon a los ligafragmentos, unos humanos capaces de absorber fragmentos de alma de demonios y utilizar sus poderes a voluntad. Estos ligrafragmentos fueron sacrificados por el Gremio de Alquimistas para intentar invocar a más demonios, a modo de mensaje. Sin embargo, la situación se salió de control. Los daños fueron muy graves, acabando con casi todo el Gremio y con la mayor parte de Inglaterra hasta que la Iglesia fue capaz de expulsar a los demonios.
De todos los ligafragmentos, únicamente sobrevivieron dos: uno de ellos es Gebel, y la otra es Miriam, nuestra protagonista. Aunque cabe aclarar que Miriam sobrevivió en mayor parte porque se le perdonó la vida, ya que antes de la noche del sacrificio fue sumida en un misterioso letargo.

Diez años más tarde de la invocación, Miriam despierta de su letargo y se da cuenta de que Gebel ha invocado a otra horda de demonios para destruir Inglaterra. Así conseguirá vengarse de los restos del Gremio de Alquimistas por lo que le hicieron. Lógicamente, Miriam no le va a permitir esto.
Durante un corto trayecto, a Miriam la acompaña Johannes, uno de los pocos miembros del Gremio de Alquimistas restantes. Al llegar a una aldea cercana, Arvantville, se encuentran también con Dominique, una exorcista. Entre Johannes y Dominique ponen al día a Miriam. Es hora de arrasar el castillo de Gebel.
Gameplay
Como todo metroidvania, en Bloodstained: Ritual of the Night nos moveremos en dos dimensiones y nos tocará hacernos camino pasando a través de enemigos y algunas secciones de plataformeo. Los enemigos que derrotemos tendrán cierta probabilidad de soltarnos su alma, pudiendo equipárnosla y usarla en contra de futuros adversarios. Estas almas suelen ser movimientos característicos de los enemigos a los que derrotamos.
Hay tres tipos de alma activas, por lo que podremos equiparnos hasta tres ataques simultáneamente. Aunque hay almas de todo tipo —lo mencionaremos más adelante—, sí que las almas pertenecientes a una misma ranura suelen tener un talante similar. Además de estas tres almas activas, hay dos ranuras de almas pasivas, es decir, que no tendremos que utilizar ningún botón para activarlas.
En cuanto a las armas, las tenemos a mansalva. Tenemos concretamente 10 tipos de armas, que van desde rápidas a lentas, dependiendo de cómo queramos jugar —también lo mencionaremos más adelante—.
Apartado técnico
Si bien de salida tuvo unos cuantos bugs, actualmente Bloodstained: Ritual of the Night goza de un buen rendimiento, aunque mientras lo estuve jugando hemos tenido un crash un poco extraño al acabar un combate de jefe. Más allá de eso, absolutamente ninguna pega en cuanto a rendimiento.
En lo visual, Bloodstained es seguramente lo más parecido que podemos tener a un hipotético Castlevania actual. Mantiene a la perfección ese estilo gótico —salvando algunas zonas puntuales— y esa sensación de estar jugando a un videojuego diseñado por Koji Igarashi. En un par de zonas del mapa juega un poco con las dimensiones, llegando a tener un 2.5D bastante conseguido.

Tenemos a Koji Igarashi por un lado, y por el otro, a Michiru Yamane en la banda sonora. Bloodstained cuenta con la compositora encargada de gran parte de la saga Castlevania también, dando siempre la sensación que toca a cada zona. Escuchar la banda sonora de este videojuego mientras se va recorriendo el mundo es una gozada, sin lugar a dudas.
Lo peor
Enemigos chiquitos
Hay un problema con los enemigos pequeños, y es que la mayoría de ellos tienen saltos o desplazamientos verticales, en general. Esto no debería de suponer un problema por sí solo, pero el problema llega cuando la animación de ataque de Miriam es, casi siempre, más lenta que la de salto y caída de este tipo de enemigos. Para cuando has terminado de dar un golpe, tienes encima a un sapo que te acaba de envenenar y no has podido hacer nada al respecto.
Esto deja de ser tanto un problema en los compases más tardíos de la partida, ya que los enemigos pequeños empiezan a hacer mucho menos daño, pero al inicio del juego puede llegar a ser una auténtica molestia.

Jefe que está guay, jefe que no
Bloodstained es bastante irregular en el apartado de los jefes. Tiene algunos que son increíbles y suman una ambientación que te da subidones de adrenalina, y tiene otros a los que vas a olvidar 10 minutos después de haberte enfrentado a ellos. Dentro del propio juego hay algo de favoritismo en este aspecto, otorgando mini cinemáticas a unos jefes —aunque no sean de la historia principal— y no dándoselas a otros.
Nos hubiera gustado ver un poco más de variedad en cuanto a las salas de los combates, que salvo en dos ocasiones, las salas son iguales —quizás alguna un pelín más grande, pero nada más—. Podrían haber jugado un poco más con el plataformeo y haberlo implementado en las boss fights.

Algunos detalles poco intuitivos
En la mayoría de los metroidvania, uno de los principales puntos es explorar el mapa e identificar por dónde puedes explorar y por dónde no. Así, una vez desbloqueas una nueva habilidad, sabes dónde puedes volver. Hasta aquí, ninguna queja con Bloodstained, ya que esto lo hace a las mil maravillas… casi en su totalidad. Hay un par de momentos dentro del juego en los que no se trata solo de desbloquear una habilidad e ir a un sitio nuevo, sino de conseguir un objeto que no tienes por qué saber que está en un sitio u otro. Aunque también hay cierta habilidad necesaria para avanzar que la suelta un enemigo común, es decir, es una probabilidad. Y el jugador tampoco tiene forma de saberlo si no se ha leído alguna guía antes.
Un detalle que añadir para personas que estén acostumbradas a los metroidvania más recientes es que, si mueres, tu progreso desaparece. No vuelves al último punto de guardado con el progreso conseguido, sino que prácticamente cargas tu último archivo guardado, cosa que no ocurre en otros metroidvania contemporáneos como, por ejemplo, Hollow Knight. Todo esto con el añadido de que hay un inventario de objetos y habilidades que se consiguen de manera aleatoria, hace de morir un auténtico problema.
Lo mejor
Movimiento
Quitando lo comentado anteriormente de los enemigos pequeños, el movimiento de Bloodstained se siente increíble. Conforme más habilidades relacionadas con el movimiento se van desbloqueando, más ganas repentinas hay de empezar a explorar el mapa por completo, aunque el mismísimo diablo vaya a renacer en medio de Londres. Sin entrar en spoilers de habilidades, lo único que faltaría es una transformación permanente en murciélago, porque de resto, el juego va muy bien servido y le acompaña un plataformeo muy logrado. En cuanto al combate, recomiendo encarecidamente el uso de mando, ya que le da un gran añadido a la hora de atinar y recibir golpes, además de cuando quedan pocos puntos de vida, haciendo vibraciones como si de los latidos del corazón se tratase.
Cabe mencionar que el clásico deslizamiento o dash característico de los metroidvania, en este caso es siempre al lado contrario del que mira nuestro personaje. Si bien es algo que se hace a lo largo de los Castlevania, puede no resultar tan intuitivo si se viene de otros juegos.
Arsenal a gusto del consumidor
En Bloodstained hay 5 tipos de almas de enemigos, 3 de ellas activas y 2 de ellas pasivas. Además, hay 10 tipos de armas: zapatos, dagas, estoques, espadas, garrotes, espadones, katanas, lanzas, látigos y armas de fuego. Cada arma puede tener un combo que comparte con unas pocas más para realizar un ataque especial.
Esto, sumado al bestiario de más de 100 enemigos y a los 5 huecos de equipamiento hace que cada jugador de Bloodstained pueda tener una experiencia completamente diferente. ¿Quieres más daño a costa de menor velocidad? Espadones y garrotes. ¿Que te gusta al revés? Dagas y estoques.

Hay almas que hacen daño, otras más defensivas, otras más enfocadas al movimiento… El cómo las utilices depende únicamente de tu estilo de juego, solo va a haber un único momento en toda la partida en el que tengas que utilizar un arma de forma forzosa.
Exploración recompensada
En Bloodstained, al igual que en otros videojuegos del género, hay ciertos cofres que se regeneran pasado un tiempo. También hay un accesorio que te otorga más daño dependiendo del porcentaje de mapa que tengas completado. Y por si fuera poco, también hay un jefe secreto que se desbloquea a partir de determinado porcentaje del mapa completado.
Para más inri, hay una pequeña mecánica de cultivo dentro del videojuego. Para cultivar alimentos, le das las semillas a un NPC de Arvantville y, pasado un tiempo, te da la cosecha. Es decir, que perfectamente puedes empezar la siembra, irte a recoger algunos cofres que te pueden dar valiosos minerales para mejorar tus armas e incluso fragmentos de alma, volver y recoger la cosecha. Todo esto en, fácilmente, menos de 15 minutos. La exploración en Bloodstained es un elemento muy satisfactorio, y muy necesario en algunos casos.
Conclusión
Bloodstained: Ritual of the Night cumple con lo que se dice de él. Tiene merecido el galardón de sucesor espiritual de Castlevania, aunque quizás por esto mismo carece de personalidad propia en algunos puntos muy puntuales del juego. Sobra decir que esto no quita que sea un videojuego muy divertido, con una sensación de fluidez que se hace cada vez mayor conforme más se avanza y que es capaz de ser un desafío.

Con todos sus detalles, hemos disfrutado mucho de este videojuego. Quizás nos faltó algo, quizás nos sobró algo, pero en general, una experiencia muy agradable. Se trata de un juego, dentro de lo que cabe, corto —un servidor (Xsher0n) se lo terminó en 16 horas, con el mapa prácticamente completo y el arma con más daño en mi arsenal, por otro lado, el otro yo (Corcu) en tan solo 12 horas lo he completado con un 96% del mapa—.
Opiniones del autor
La experiencia de jugar a Bloodstained: Ritual of the Night ha sido, en general, muy buena. Sin embargo, tampoco podemos decir que nos haya tenido fascinados durante todo el proceso, ni mucho menos. Y el detalle de poder jugar con dos personajes distintos, pero que estos ni siquiera tengan historia, pues bueno, es un poco raruno. Sigue siendo por un DLC gratuito, que es algo de agradecer en la industria, pero nos deja fríos.
Pero como metroidvania, bien, cumple.
¿A quién le recomendaría este videojuego?
A cualquier persona que venga de una entrega de Castlevania y se quiera encontrar algo muy similar, sin pensar mucho en la historia detrás, y que quiera sentir progreso real cada vez que va derrotando enemigos, además de ser alguien a quién no le importe perderse por el mapa buscando exactamente lo que toca hacer. Bloodstained es muy entretenido y en varias ocasiones te anima a pensar un poco para intentar cambiar de estrategia, salvo que quieras ir de cabeza y a lo loco tras una breve sesión de farmeo.
Si buscas una narrativa muy profunda o personajes muy desarrollados, en Bloodstained no los vas a encontrar. No es que sean malos, ni mucho menos, pero no te va a hacer mucha diferencia.
