Un día despiertas y descubres que tu difunto tío abuelo te ha dejado en herencia su mansión. Sin embargo, esta mansión es, cuanto menos, especial. Hay una misteriosa habitación número 46 que encontrar para realmente poder ser nombrado como dueño de ella de forma legítima. Pero habrá que hacerlo en un día, ya que las habitaciones de la mansión se reorganizan de forma aleatoria a diario, haciendo que la ruta nunca sea igual. Bienvenidos a Blue Prince.
Contexto
Blue Prince es un juego de lógica con elementos roguelite que salió en abril de 2025. Fue desarrollado por Dogubomb y publicado por Raw Fury para PlayStation 5, Xbox Series X/S y Windows. Poco después de su lanzamiento, tuvo una muy buena recepción y buenas críticas, además de ser nominado en los Golden Joystick Awards a mejor juego del año.
Premisa
Encarnas a Simon P. James, a quien le fue dejada en herencia la mansión Mt. Holly, propiedad de su difunto tío abuelo Herbert S. Sinclair. En el testamento de Sinclair, lo más destacado es que Simon debe localizar la habitación 46, una habitación oculta, para asegurar su herencia. Sin embargo, las habitaciones cambian cada día.
Gameplay
El gameplay de Blue Prince, en sí mismo, es sencillo: únicamente te tienes que mover a través de la mansión, compuesta por una cuadrícula de 9 filas por 5 columnas, e ir abriendo puertas. Cada vez que abras una puerta, tendrás tres opciones a elegir para escoger una habitación. Las habitaciones pueden ser callejones sin salida, tener dos puertas, tres o, en el mejor de los casos, hasta cuatro puertas. Cuantas más puertas, más lejos se podrá llegar.

No obstante, hay un límite de cuánto nos podemos mover: los pasos. Cada vez que pasamos de una habitación a otra, se gasta un paso. Si llegamos a cero, el día acaba y tenemos que empezar el siguiente, reiniciándose todas las habitaciones de la mansión a excepción de la sala inicial, la antecámara y, una vez la saquemos, La Fundación.
El objetivo inicial es llegar a la habitación 46, pero antes de eso, toca descubrir cómo entrar a la antecámara, ya que tiene todas sus puertas cerradas. Deberemos recorrer las distintas habitaciones posibles de la mansión para encontrar pistas y mecanismos. Pero, conforme más avanzamos al norte, más se complica la cosa, ya que hay más posibilidades de que las puertas estén cerradas con llave.
Y las llaves no son el único elemento importante en Blue Prince. También tenemos:
- Las gemas. Estas son necesarias para poder elegir según qué habitaciones. Algunas requerirán una gema, otras dos, y una sala en concreto te exige hasta ocho gemas para poder elegirla.
- Las monedas. Estas se utilizan para las habitaciones-tiendas, como la cocina o el economato.
- Los dados. Sirven para cambiar las tres habitaciones posibles al abrir una puerta por otras tres aleatorias.
- La tarjeta de acceso. Solo se puede tener una al día, pero es necesaria para abrir las puertas con cierre electrónico.
Además, también hay otros objetos que nos pueden ayudar, como el martillo o la pala. El martillo puede abrir las cajas que se pueden generar aleatoriamente en algunas habitaciones, por ejemplo, y la pala nos permite desenterrar hoyos que pueden tener llaves o monedas.
Todos estos objetos —incluidas las gemas, las monedas, los dados y la tarjeta de acceso— se generan aleatoriamente por la mansión, aunque muchos de ellos aparecen en habitaciones en concreto. No te vas a encontrar la pala en la cocina, por ejemplo.
Algunas salas en específico otorgan mejoras permanentes, como pueden ser planos de habitaciones nuevas o contener discos de mejora. Estos discos se tienen que introducir en una de las distintas terminales posibles para mejorar permanentemente una habitación que ya tenemos en nuestra colección.

Apartado técnico
El estilo visual de Blue Prince es un cell shading similar al que podrían tener entregas como Borderlands —con un hincapié en contornos gruesos—, pero con una estética más orientada a un libro ilustrado, elemento con el que se juega en las pocas cinemáticas que tiene el título. Además, utiliza una paleta de colores para crear un ambiente de misterio, con muchos tonos marrones y azules, con proporciones variadas dependiendo de la habitación.
La banda sonora no es muy extensa, ya que se reduce a las pocas cinemáticas y a algunas habitaciones en concreto, siendo el observatorio la más obvia de ellas.
No es un juego especialmente demandante y tampoco he tenido ningún bug a lo largo de mis 27 horas de juego.
Lo peor
Demasiada dependencia del azar
En un inicio, puede parecer que la generación aleatoria de habitaciones es la gracia de Blue Prince. Pero poco tarda en convertirse en el problema.
Vamos a ilustrarlo con el ejemplo más claro. Todas las puertas de la antecámara están cerradas y, para poder entrar, se necesita desbloquear alguna de ellas —ya que no se desbloquean todas a la vez— cumpliendo ciertos requisitos. Dichos requisitos pueden ser:
- Haber encontrado un objeto aleatorio, conseguir una habitación en concreto con un muro rompible y romper una pared para poder abrir la puerta sur. Otra alternativa para esta es conseguir otro objeto aleatorio, sacar otra habitación aleatoria que encima cuesta gemas, arreglar la palanca y abrir la puerta.
- Conseguir una llave rara en específico, abrir la habitación de esa llave y abrir la puerta oeste.
- Conseguir una habitación en específico que tiene muchas puertas y abrir la puerta en concreto que accione la palanca de la puerta este.
Hay algunos métodos más que no he mencionado, pero el resumen es que, en todos los casos, vamos a depender de sacar una habitación en concreto y un objeto en concreto. Esto sin contar que puede llegar a darse la circunstancia en la que podamos conseguir lo que necesitamos, pero luego no nos salgan habitaciones para llegar a la antecámara, sea por falta de puertas, por falta de gemas o por falta de llaves. O, peor, por falta de la tarjeta de acceso.
Por cierto, llegar a la habitación 46 es solo el inicio. Después, inicia el post-game, que es todavía peor en este sentido, ya que habrá ocasiones en las que dependeremos de que nos aparezca una habitación que requiere 5 gemas para poder elegirla, o de que nos salgan tres habitaciones en específico en un mismo día, dos de ellas conectadas.

Poca sensación de progreso
Las mejoras permanentes no es que brillen por su abundancia, precisamente. Y, si bien esto en otros roguelites —principalmente en aquellos basados en combate— podría no ser tan grave, la cosa cambia en Blue Prince. Aquí no tienes una «build» a la que adaptarte o a la que aspirar, tampoco tienes unas combinaciones de objetos que rompan el juego. Y tienes muy pocas herramientas que te ayuden a seguir adelante con otro día más —aunque no son nulas, afortunadamente—.
Habrá días dentro del juego en el que no progreses con absolutamente nada. Y no será por falta de manos, sino por falta de suerte. Quizás consigues plantarte con 20 gemas en las primeras habitaciones por una combinación de salas muy buena, pero podría perfectamente no servirte en absoluto porque, sencillamente, no te salen habitaciones que requieran de muchas gemas. Así que toca reiniciar el día una vez más, sintiendo que no has hecho nada.
Solo en inglés
En circunstancias normales, no le daría tanta importancia al hecho de que un juego no esté en un idioma que no sea el inglés, pues muchas veces es la decisión a la que se ven relegados los estudios —miremos el caso de Blasphemous con las voces, por ejemplo—.
Sin embargo, con Blue Prince, la cosa cambia. Por dos motivos:
-
- Tanto Raw Fury a nivel de publisher como Dogubomb a nivel de desarrollador han sacado juegos previamente en más idiomas, además del inglés —como el español, mismamente—.
- Blue Prince es un videojuego que requiere que tengas buen nivel de inglés, no son únicamente cosas básicas. Hay juegos de palabras y adivinanzas que pueden ser muy enrevesadas incluso para un nativo, no hablemos para alguien que tiene un nivel de inglés de la ESO.
Lo mejor
El final que no es
Desde el inicio, encontrar la habitación número 46 se plantea como el objetivo inicial. Incluso hay una animación con mucho hincapié en el número de la habitación cuando se desbloquea por primera vez. Sin embargo, ahí no acaba Blue Prince. Más bien, ahí es donde empieza.

Después de encontrar la habitación 46, tenemos acceso a unas cuantas habitaciones más a raíz de ciertos objetos que se encuentran desde entonces, por no mencionar que quedarán unos cuantos misterios sin resolver a los que tendremos que dar caza. Y, si bien esta parte es más dependiente del azar que la primera todavía, el ansia por resolver el misterio es mayor todavía, porque en esta fase tendremos unos objetivos más nítidos.
Todo está conectado
Prácticamente todos los detalles de Blue Prince tienen relevancia en un momento u otro. Una fecha de una fotografía que resulta ser la combinación de una caja fuerte, unas cartas que nos dan pistas para un mapa, unos correos que nos ayudan a resolver unos puzles que quizás ni siquiera habíamos visto…
Son muchas cosas a —potencialmente— tener en cuenta. Y eso, si bien por una parte puede resultar abrumador, por otra, hace que el mundo de Blue Prince se sienta mucho más vivo, brindando momentos similares a experiencias como Outer Wilds, aunque salvando mucho las distancias.
Incentivos para un nuevo día
Si bien no hay tantas mejoras permanentes en el juego, sí que hay unas cuantas salas que te brindan aumentos para el día siguiente. Más pasos, más gemas, más posibilidad de encontrar habitaciones verdes, un paquete con un par de objetos…

Estas salas, si bien muchas de ellas son callejones sin salida, hacen que los siguientes días dentro del juego sean un poco más llevaderos y palien ligeramente la tan poca sensación de progreso, pues animan al jugador a seguir.
Conclusión
Blue Prince ha venido con una fórmula que, desde luego, no es muy común.

Y, si bien se le puede reconocer el atrevimiento, también hay que reconocer que los componentes de azar tan grandes que tiene no le hacen ninguna justicia.
Opiniones del autor
Iba con las expectativas algo altas para Blue Prince, ya que había leído por encima muy buenas notas. Y mis primeras horas fueron bien, me lo estaba disfrutando. Sin embargo, cuando llevaba en torno a las 10 horas y no sentía que estaba progresando con nada, más allá de añadir algún plano puntual, ya empezó ligeramente la frustración.
Luego, tras un incidente en el que se me agotaron los pasos exactamente antes de entrar en la habitación 46, vi que había más juego del que pensé. Y esas primeras horas de la segunda parte me gustaron mucho más. Hasta que noté que el componente del azar era mucho peor.
Jugar a Blue Prince ha sido como intentar resolver un rompecabezas, pero cada vez que abría la caja, tenía piezas que no encajaban entre sí, y tenía que cerrar la caja y volver a abrirla. Y casi nunca se hacía el rompecabezas completo. Una experiencia un tanto… curiosa.
¿A quién le recomendaría este juego?
Si quieres intentar mejorar tu inglés, está fantástico. Ahora en serio, si queréis probar una experiencia de lógica un poco distinta a lo convencional, Blue Prince puede daros lo que queréis. Pero si os echa para atrás la aleatoriedad y el inglés no es vuestro punto fuerte, tampoco será Blue Prince el plato fuerte para vosotros.
