Outer Wilds —no confundir con su hermano malvado, The Outer Worlds— es un videojuego de aventura con algunos aspectos de lógica lanzado en mayo de 2019. Desarrollado por Mobius Digital y publicado por Annapurna Interactive, Outer Wilds es un videojuego de exploración espacial en el que tendremos que descubrir qué ocurre en nuestro sistema solar.
Contexto
El desarrollo de Outer Wilds empezó en 2012 como un trabajo de máster de Alex Beachum, el director del videojuego. Tras su lanzamiento, tardó poco en ser galardonado con ciertos títulos, como el mejor videojuego indie en los Golden Joystick Awards de 2019, mejor videojuego y mejor diseño de los British Academy Games Awards de 2020, además de que su DLC, Echoes of the Eye, lanzado en septiembre de 2021, fue el ganador del premio por mejor música en un videojuego indie en los Game Audio Network Guild Awards de 2022.
Outer Wilds ha recibido críticas muy positivas de todos los medios. Ahora nos toca a nosotros decirte qué tiene esta entrega para ofrecer.
Premisa
Tras lo que parece haber sido una larga temporada, por fin vas a poder hacer tu primer viaje espacial. Lo que quieras hacer en ese viaje dependerá completamente de ti. Puedes ir a explorar el extraño cometa que se ha colado en el sistema solar, o bien puedes ir al satélite de tu planeta, o quizás te interesa explorar el siniestro Espinoscuro, que tan mala fama acumula.

Al cabo de unos minutos, notarás que algo raro ocurre en el sistema solar. Y no hablo de esa luna que a veces está y a veces no, sino de otra cosa que, desde luego, rompe cualquier regla física. Quizás haya que explorar más ese fenómeno. O puedes ir a explorar ese extraño cometa que se ha colado en el sistema solar, o bien puedes ir al satélite de tu planeta, o quizás te interesa explorar el siniestro Espinoscuro, que tan mala fama acumula. Pero eso ya lo he dicho, ¿no?
Me encantaría poder deciros más acerca de este videojuego en este apartado, pero Outer Wilds es una experiencia que hay que vivir con la menor información posible, así que seré escueto.
Gameplay
A nivel jugable, Outer Wilds es más bien sencillo. Nos podemos mover, podemos saltar, podemos lanzar a nuestro explorador y, con él, podemos sacar fotos. A bordo de la nave tampoco cambia mucho la cosa, aunque es importante destacar que la potencia de los propulsores de la nave se controla mucho mejor con mando que con teclado. Si es que podemos decir que se controla por teclado realmente.
Para que nadie se maree, en Outer Wilds hay piloto automático, así que tampoco hay que ir completamente a ciegas a los planetas.
Apartado técnico
Estéticamente, Outer Wilds tiene esa estética simple pero efectiva que muchos videojuegos de exploración tienen. Con algunos vagos recuerdos a Subnautica en este apartado, Outer Wilds opta por no saturarte mucho la vista y por dejarte embelesado con muchos escenarios.

La banda sonora, cómo decirlo, suena a espacio. Cada planeta tiene su propia melodía, y hay algunas zonas concretas de los planetas que también cuentan con su canción personal. Por no mencionar que, cuando estás en la recta final del juego, también suena una banda sonora personalizada para dicho momento, y es una pequeña versión alternativa de otra canción que seguramente vayas a escuchar muchas veces.
En cuanto a bugs, no me he encontrado absolutamente ninguno, pero me consta que hay uno relativamente común que crea una esfera negra en el mapa al cumplirse ciertas condiciones. Si veis una esfera oscura en el firmamento, simplemente llamad de vuelta a vuestro explorador que saca fotitos.

Lo peor
Piloto automático con nulo instinto de autopreservación
Al principio de Outer Wilds, es muy posible que os tengáis que acostumbrar a los controles de la nave. El videojuego os recomienda usar un mando, pero servidor se ha encontrado bastante más cómodo con teclado y ratón. La cuestión es que, independientemente de los controles que utilices, es posible que veas mucho más apetecible esa opción que pone «piloto automático» y vueles directo al planeta que deseas visitar. Pero qué desagradable sorpresa es ver que tu nave toma la línea recta más cómoda, independientemente de lo que haya de por medio.
Vaya, que si quieres viajar a un planeta que en ese momento está orbitando detrás del sol, es posible que tu nave decida inmolarse contra la estrella. Y a nadie le gusta abrasarse vivo.
Logros bloqueados tras el DLC
A falta de jugar Echoes of the Eye y juzgarlo con mis propios ojos —¿eh?—, la idea de tener logros en un videojuego que impliquen la compra de un DLC nunca es plato de buen gusto. Al ser simplemente logros, y no una mecánica principal bloqueada tras una paywall, tampoco voy a cebarme mucho con Outer Wilds en este aspecto, pero sigue siendo desagradable no poder tener el 100% de un videojuego porque hay un DLC que tiene más logros por sí mismo en el videojuego base.
Potencial sin explotar del todo
Cuando terminé Outer Wilds tras las 12 horas y media que me llevó, sentí que se podrían haber hecho unas cuantas cositas más. Algunos diálogos adicionales para ciertos personajes, un poco más de charlita con ellos, crear un vínculo con uno en concreto, pero no se le dio tanta importancia. La sensación es que se podrían haber añadido algunas cosas más para hacer la experiencia más redonda. Si bien cada jugador podrá tener una experiencia radicalmente distinta en su partida, hay que tener en cuenta no solo lo que el jugador hará en un hipotético caso, sino también lo que puede hacer, y forjar amistades no es una de ellas.
Si fuese un capricho personal, no habría incluido este punto aquí. Sin embargo, hay esbozos de ese posible algo más. Hay un acercamiento más cercano a cierto personaje y, sin embargo, Outer Wilds únicamente te pone el caramelo en la boca.
Lo mejor
Unicidad en cada planeta
Todos y cada uno de los planetas de Outer Wilds tienen sus pequeñas o grandes particularidades. El permanente clima tormentoso de Abismo del Gigante, el reloj de arena que forman los Gemelos Reloj de Arena, Hondonada Frágil cayéndose a pedazos y, bueno, Espinoscuro es Espinoscuro.
Todos los planetas van a tener su parte de historia importante para la problemática que presenta el sistema solar, y también para entender qué ha pasado en muchos de esos planetas. Y en todos ellos puedes hacer una pequeña exploración superficial al inicio y luego hacer una exploración más profunda, adentrándote en las cavernas, en los mares o en las ciudades antiguas de cada uno de ellos, donde descubrirás datos mucho más jugosos y que te aportarán mucho más conocimiento relevante.

Exploración pura, sin —casi— nada obligatorio
Por poder, uno se puede terminar Outer Wilds en menos de 22 minutos sin siquiera hacer una speedrun, pero lógicamente el videojuego no está pensado para ello —como mencioné antes, a mí me llevó 12 horas y media de puro gozo—. Ahora, no hay prácticamente nada obligatorio para pasarse el juego, tienes todos los recursos necesarios a tu disposición una vez que despegas la nave por primera vez —un poquito antes, incluso—. Necesitarás información, eso está claro, pero si decides explorar por unos sitios antes que por otros, quizás descubras datos que puedas interpretar mejor que los de un planeta que todavía no has tocado. Aunque lo más realista y común es que acabes visitando todo el sistema solar en mayor o menor medida, porque la información va a ser tu mejor y principal herramienta.
El propio videojuego te echa un pequeño cable con esto ya que, siempre que vas a una ubicación y te pones a explorar, puedes ver los registros en tu aeronave, donde te podrá aparecer o no un aviso que te indica que hay más por explorar en alguna zona.
Inmersivo
Como ya mencioné antes, la banda sonora ayuda a la inmersión dentro del videojuego. Pero no solo eso, los propios textos que puedes leer en los planetas te ayudan a meterte más en la historia del sistema solar que estás explorando. Poco a poco, irás haciéndote una idea mental de qué pasó hará muchísimos años atrás, de qué puede pasar si haces una acción un poquito más traviesa de lo que toca. Cuanto más sabes, menos sabes y más quieres saber. Outer Wilds consigue a las mil maravillas provocar en el jugador el sentimiento de querer descubrir más porque te falta conectar un punto en tu teoría, de descubrir qué pasa si se mira dos veces el mismo problema. Te mete de lleno en el planteamiento del videojuego.
Conclusión
Outer Wilds es, definitivamente, una experiencia. Una muy buena experiencia que te hace reflexionar y pensar sobre cuál puede ser tu próximo objetivo, sobre adónde hay que ir. Durante todo ese proceso, irás descubriendo historias del pasado que ocurrieron mucho tiempo atrás y querrás saber más de ellas.

Sin haberme jugado el DLC todavía, puedo afirmar que Outer Wilds es una joyita. Lo malo es que, al igual que todas las joyitas, solo se puede vivir una vez. Así que, si le tenías puesto el ojo a esta entrega, estás tardando en empezar a jugar. Hazte un favor y sumérgete en el mundo sin saber nada de él.
Opiniones del autor
Este juego me lo recomendó un amigo en algún momento. Y, tiempo después, volví a escuchar del jueguito. Y decidí probar. Estaba buscando algo distinto, que se saliese de mis gustos habituales. Y, señor, qué sorpresa me llevé. Una grata sorpresa.
De normal, me pego viciadas increíbles a casi cada videojuego que toco. Sin embargo, aquí quise ir con más calma. Y había ocasiones en las que pasé noches pensando en qué me faltaba por ver, dónde podría explorar. Me perdí en la inmensidad del espacio. Estuve horas y horas vagando, hasta que todas las piezas empezaron a conectar.
Cuando empecé a comprender el funcionamiento del universo, madre mía. Creo que alcancé el nirvana en ese momento. De verdad, es una joya. Aunque me sigue dando rabia que no se sacase todo su potencial.
¿A quién le recomendaría este juego?
A prácticamente cualquier persona. Outer Wilds no es un videojuego ni muy denso, ni muy escueto. No tiene ninguna mecánica de combate, así que tampoco es que se requiera de mucha habilidad más allá de la deductiva para salir adelante. Además, es relativamente corto, por lo que tampoco hay que invertir muchas horas y autoconvencerse de que se está disfrutando cuando no es así.
