Tras haber sobrevivido a un naufragio en Tomb Raider y haber visitado las frías cumbres siberianas en Rise of the Tomb Raider, la trilogía survivor debía llegar a su final, cerrar sus tramas y responder las cuestiones planteadas en las dos entregas previas. Con esta misión en sus manos, Eidos Montreal tomó las riendas del desarrollo en colaboración con Crystal Dynamics de este Shadow of the Tomb Raider.
¿Estará a la altura de las entregas anteriores?
Contexto
En marzo de 2018, un breve tráiler cinematográfico anunciaba una nueva entrega de la franquicia más importante del género de aventuras. Una entrega cargadísima de promesas y con un peso enorme sobre sus hombros.
Rise of the Tomb Raider había recibido unas críticas magníficas y la sombra de Uncharted 4, saga con vocación de ocupar el trono de los juegos de cazatesoros, era alargada. Así, este desenlace abrazaría un nuevo tono, un nuevo concepto y cargaría su mochila con un legado tan pesado como admirado.
Premisa
La lucha de Lara Croft contra la Trinidad se mantiene dos meses después de los eventos de su aventura anterior. Esta última batalla comenzará en Cozumel, México, donde encontrará la Daga de Chak Tel.

Este hallazgo, que podría suponer el principio del fin de la secta que le arruinó la vida, tendrá como consecuencia el inicio del mismísimo apocalipsis, convirtiendo la aventura en una carrera contrarreloj para encontrar la caja de plata que abre la daga para salvar el mundo, evitar que la Trinidad controle el mundo y derrotar a Pedro Domínguez, el líder de la orden.
Así empezará su última aventura hasta la fecha, que se desarrollará principalmente en Perú y ofrecerá momentos espectaculares.
Gameplay
La sensación a los mandos y el control se mantendrá prácticamente intacta con respecto a la anterior entrega y los matices, que comentaremos a continuación, supondrán más una ligera evolución que un cambio llamativo.
La exploración y resolución de puzles ocuparán la mayor parte del tiempo, recordando mucho a la entrega original, cuyo remake analizamos hace unos meses. Esto, curiosamente, se ve ensalzado gracias a unos niveles acuáticos con un control magnífico y que serán muy recurrentes.
Sí, los niveles acuáticos tienen una presencia constante pero, contra todo pronóstico, son muy disfrutables gracias a lo bien que el estudio los resuelve.

Por otro lado, la exploración, que recuerda a un metroidvania por su backtracking, implica una gran cantidad de actividades secundarias que podrían separarse en dos tipos, las buenas —las tumbas— y las insoportables —las misiones de recadera—. Por desgracia, estas últimas serán muchísimas y afectarán de manera negativa al ritmo y al interés del título, haciendo necesario recomendar el ir a tiro fijo y centrar la atención en la aventura principal.
El otro gran pilar de la trilogía es el combate, que toma un enfoque distinto aquí al centrarse mucho más en el sigilo que en la acción directa. Para conseguir esto, los recursos jugables serán mayores y existirán mecánicas originales, como el uso del barro para camuflar nuestra presencia frente a enemigos con lentes de visión calorífica. El combate directo no tendrá mucha importancia por temas argumentales y aparecerá, básicamente, ante un error del jugador o en escasísimas ocasiones de manera obligatoria.
Por lo demás, añadir alguna novedad no sería más que repetir lo analizado en la anterior entrega.

Apartado técnico
El apartado técnico no mantiene el nivel del anterior, lo supera con creces. La diferencia roza el salto generacional y parece mentira que estemos analizando un videojuego con casi ocho años.
Si hiciésemos el ejercicio de comparar otros títulos de esta índole del mismo año, habría que buscar con ahínco para encontrar alguno que le pueda mirar por encima del hombro.

El sonido, y ahí me duele por haber sido algo tan destacado previamente, no termina de funcionar. En ocasiones, el lipsync de las voces no está bien encajado, iniciando las palabras antes o después del inicio o final del movimiento de los labios, algunos efectos se escuchan a un volumen mucho mayor del que deberían o la música puede llegar a solapar la voz de los diálogos. Cierto es que esto no sucede constantemente, pero la experiencia se ve afectada negativamente por este tipo de detalles.
Lo peor
La Trinidad
En Rise of the Tomb Raider, La Trinidad se nos presentaba como una entidad imparable, con agentes en cada rincón del mundo y con un alcance ilimitado, algo que se desmonta en esta aventura.
Tener a una sociedad secreta que controla todo siempre es divertido e interesante, plantearla en la segunda entrega de una trilogía para descubrir sus misterios en la tercera es un coitus interruptus. Es cierto que siempre es mejor quedarse con ganas de más a sentir que ha sido demasiado, pero aquí no me he quedado con la miel en los labios, me he quedado a un palmo de la cuchara.

Más de lo mismo
Hubo un día en que alguien dijo que «si algo funciona, no lo cambies» y la gente se lo creyó. En la industria del videojuego no todo debe ser innovar constantemente, no todo puede ser un cambio de paradigma ni se puede revolucionar el mundo con cada mecánica pero entre eso y repetir todo con dos minúsculos matices, hay un mundo.
Se agradece la inclusión de un sistema de buceo divertido o la posibilidad de imitar a Schwarzenegger en Depredador, pero no es suficiente. Falta algo.
La historia promete más de lo que da
El inicio es muy potente aunque huela a conocido, las cartas no tardan en ponerse sobre la mesa y todo hiede epicidad. Todo se presenta como un conflicto enorme que, a la postre, se queda en grande.
Puede que sean las expectativas o puede, y me decanto más por esta opción, estos clichés funcionan con otros personajes, pero no con Lara Croft.
Lo mejor
La dificultad
En nuestro TaoTalks de este mes hablamos de la accesibilidad. Una opción de accesibilidad que siempre me ha parecido fundamental es la adaptación de la dificultad en el videojuego.
En este caso —que no es el único, todo hay que decirlo— se da la opción de seleccionar la dificultad por apartados, adaptándolo a la perfección a las capacidades e intereses de los jugadores. De esta formal, se puede eliminar el uso de pintura blanca para marcar el camino, mantenerla pero de forma sutil o marcarla aún más, por ejemplo. También se podrá complicar o simplificar el combate, con asistencia de apuntado o mayor cantidad de munición, o alterar la resolución de los puzles al recibir ayuda por parte de la propia Lara.
Esto hace que, sin olvidar la intención del estudio, sea mucho más fácil disfrutar de la aventura a nuestra manera personal.

Lara es más humana que nunca
Lara Croft, desde el inicio de la trilogía, ha sido un personaje complejo, con miedos, inseguridades y errores pero, en esta ocasión, se supera.
Para no entrar en grandes spoilers, la aventura comienza, verdaderamente, por acción de Lara. Es ella quien comete un error con consecuencias gravísimas y carga con una responsabilidad mayor de la que puede soportar.
La presencia de su inseparable, aunque se separen en cada entrega, amigo Jonah es fundamental para funcionar como contrapunto a este conflicto interno, siendo una mano que evita que caiga al pozo de la depresión en más de una ocasión.
El idioma
Que un juego ofrezca variedad de traducciones y doblajes siempre se agradece Shadow of the Tomb Raider entiende que eso se puede quedar corto, motivo por el que se ofrece la posibilidad de escuchar a los personajes hablando, cada uno, en su idioma correspondiente. Un detallito que hemos visto en juegos más recientes y que facilita muchísimo todo el proceso de inmersión.
Conclusión
De la trilogía survivor, Shadow of the Tomb Raider era el único que había jugado solo una vez, motivo por el que no terminaba de tener claro si supondría una grata sorpresa o una decepción mayúscula.
Me he encontrado con un muy buen videojuego pero se queda por detrás de su predecesor en cuanto a innovación y sensación de la maravilla.

Opiniones del autor
Recuerdo cómo completé Shadow of the Tomb Raider tiempo después de su publicación, durante el confinamiento, y que sentí que le faltaba algo. Viendo que el repaso a la franquicia me había llevado a sorprenderme en más de una ocasión y que las decepciones han sido algo puntual, tenía esperanza en el cambio, en sentir que no era así.
En honor a la verdad, y dejando de lado mi parte más fan de la franquicia, debo reconocer que es un juego maravilloso, pero se queda corto. Supongo que haber completado seis juegos completos de la saga en unos cinco meses no ayuda y soy consciente de que Shadow of the Tomb Raider ha pagado el pato de ser el último en esta larga travesía.
¿A quién le recomendaría este juego?
Se lo recomendaría, por motivos evidentes, a quien se haya embarcado en la aventura que iniciase el reboot de 2013 y a quien busque una historia entretenida, disfrute del sigilo y de la resolución de puzles.
