La recta final de 2025 está siendo increíble en el mundo de los videojuegos. Hemos tenido Hollow Knight: Silksong, ARC Raiders, y otro nombre que ha aparecido para ganarse el corazón de sus jugadores ha sido Dispatch, que se ha vivido como ver una serie recién estrenada con todo el mundo y estar compartiéndolo.
Contexto
Dispatch se lanzó durante octubre y noviembre de 2025, sacando dos capítulos por semana, hasta un total de 8. Podemos decir que este juego entra dentro de la categoría de película interactiva, con ligeros toques de estrategia. Ha sido desarrollado y publicado por AdHoc Studio, siendo su primer juego, haciéndolo técnicamente un indie. Aunque esto va con algo de trampa, ya que el estudio está formado por ex-desarrolladores de TellTale.
Además, Critical Role participó en el desarrollo del videojuego, aportando fondos y voces a algunos personajes, siendo Matthew Mercer el más conocido del elenco —quien también le da voz a Majima en los últimos juegos de Like a Dragon, siendo Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii el más reciente—.
Premisa
Encarnamos a Robert Robertson, aunque es más conocido por ser Mecha Man, un superhéroe cuyo único poder es… tener un mecha. Sin embargo, durante su último combate contra Espectro —el asesino de su padre—, le colocaron una bomba sin que se diese cuenta y el mecha quedó completamente destrozado. Además, el pulso astral, un dispositivo necesario para hacer funcionar la armadura, también se perdió por completo. Por tanto, Robert ya no puede volver a ser Mecha Man.
O así lo pensaba, hasta que, una noche, se encuentra con Chica Centella, una famosa superheroína y una de las caras visibles de la RES, una corporación que regula la actividad de los superhéroes. Chica Centella le ofrece a Robert trabajar como despachador de superhéroes, ya que sus conocimientos podrían ser de mucha utilidad. A cambio, le ofrece reparar su armadura.

Así pues, sin más dilación, Robert Robertson accede y deberá reformar a un equipo de ex-villanos para que sean los mejores superhéroes posibles.
Gameplay
El gameplay de Dispatch es casi nulo durante todo el título: nosotros vemos cómo pasa todo y elegimos opciones de diálogo y, en algunos momentos, tendremos algunos quick-time events. No obstante, hay una mecánica principal, que es la de despachar superhéroes.
Cada día desde que entramos en la RES tendremos que ejercer nuestra labor de despachador, y esta consiste en asignar a los superhéroes a las tareas que mejor puedan realizar. Algunas requerirán de más fuerza de combate, otras de más intelecto, otras de más carisma y así con cada estadística.
De la misma forma, en algunas tareas podremos enviar a un solo superhéroe, en otras a dos, en otras a tres y, dependiendo de cómo nos organicemos, incluso habrá alguna en la que podremos enviar a cinco. Las estadísticas de los superhéroes se suman si enviamos a varios juntos, lo que aumenta el índice de éxito de la misión. Una vez que los superhéroes hacen lo suyo, tienen unos tiempos de descanso antes de poder enviarlos de vuelta a otra misión —que también tiene tiempos límite—.

Cada superhéroe podrá ir subiendo de nivel conforme complete tareas, y eso nos permitirá subirle un punto a la estadística que elijamos. Además, cada héroe tiene sus habilidades específicas, con posibilidad de adquirir algunas más si completamos ciertas tareas.

Si fallamos una misión, los héroes a los que hemos enviado a ella podrán resultar heridos, haciendo que pierdan estadísticas hasta el final del turno salvo que los curemos. Y, si vuelven a fallar, podrán quedar abatidos, quedando inutilizados hasta que acabemos el turno.
Algunas de las misiones podrán involucrar un minijuego de hackeo, en el que tendremos que sabotear algún sistema. A veces será solo introducir claves, otras habrá un antivirus y otras habrá que rastrear alguna señal.

Apartado técnico
El estilo artístico de Dispatch nos recuerda totalmente a los cómics de superhéroes, con un estilo muy colorido y unas animaciones ligeramente exageradas en algunos momentos. Prácticamente estamos viendo una serie de dibujos estadounidense.
En cuanto al apartado sonoro, cabe resaltar que el juego ofrece la posibilidad de jugar con música con licencia y música sin ella, por si alguien quiere hacer directos sin problemas de copyright. En ambos casos —aunque especialmente en el primero—, la música le pega genial al juego. Como detalle para ejemplificar, tenemos a un personaje que es Nicki Minaj, pero con más colorines, y la parte graciosa es que su actriz de doblaje es la rapera THOT SQUAD. Y sí, hay canciones suyas en Dispatch.

A lo largo de mis 3 partidas del juego, con un total de 20 horas, el único bug con el que me he topado ha sido una caja de diálogo que no se iba, pero este fue parcheado prácticamente al día siguiente. Siendo el tipo de juego que es, no tiene problemas de rendimiento de ningún tipo y puede ser jugado hasta en una nevera.
Lo peor
Las decisiones importan, pero no mucho
¿Sabéis esa etiqueta de Steam de «Las decisiones importan»? Es una trampa. Quizás no siempre, ya que juegos como Slay the Princess están ahí, con cada decisión llevándote a una ramificación distinta. Pero en Dispatch no ocurre así. Realísticamente, solo hay tres decisiones importantes —y una significativamente menos importante que las otras—. Más bien, dos decisiones y una línea de decisiones entre dos personajes. La inmensa mayoría de decisiones acaban desembocando en exactamente el mismo resultado.


Hay cierto romance en Dispatch, y como jugador podrás elegir hacia dónde inclinarte, claro está. Esa es la línea de decisiones, que va transcurriendo poco a poco durante todos los capítulos.
Por otra parte, al inicio del juego, Robert tendrá que despedir a alguien del equipo. Esa es la única decisión con consecuencias inmediatas en la historia y el gameplay simultáneamente.
Y luego hay otra decisión que tomar más adelante que hará que un personaje esté —o no— disponible durante el primer turno del día siguiente, fruto de una confesión incómoda. Sin embargo, dicha confesión incómoda, aunque no la hagamos, se acaba revelando más tarde de todas formas. Y el personaje al que afecta ni siquiera se muestra molesto por ella.
Y como guinda del —mal— pastel para esta sección: fallar los quick-time events tampoco tiene consecuencias más allá de cambiar alguna animación.
Sin ayudas para rejugar
Las visual novels suelen tener un alto incentivo para rejugarlas, ya que suelen contar con varios finales o varias rutas. Para facilitarlo, ofrecen opciones como saltar diálogos que ya hayamos leído o escenas enteras que ya hayamos visto. Dispatch no ofrece nada de eso. ¿Quieres jugar tomando otras decisiones? A vivir la experiencia completa, sin saltarte nada.
Lo más parecido a alguna función de este estilo es la posibilidad de empezar a jugar desde un capítulo concreto —perdiendo, eso sí, ese archivo de guardado—, pero si queremos ver una ruta completa distinta, lo más posible es que queramos jugar desde el inicio. Teniendo que pasar, eso sí, por todos los diálogos que no conciernen a esa ruta.
Te fuerza de forma indirecta a seguir
Complementando un poco al punto anterior, Dispatch es una película interactiva en el sentido más literal de la palabra «película», ya que apenas tenemos ventanas para hacernos alguna pausita orgánica. O estamos en todo el medio de un diálogo o estamos en todo el medio del minijuego de despachar superhéroes. No hay ningún momento vacío. Podemos pausar en cualquier momento, eso es cierto, pero eso rompería el ritmo. Así que, si queremos la experiencia buena, o vamos parando únicamente tras completar un capítulo o nos descolocamos un poco.
Lo mejor
Personajes con personalidad
Si algo increíble tiene Dispatch desde el primer momento, eso son sus personajes. Muchos de ellos comparten un humor ácido e hiriente, otros son más lentos que el caballo del malo… Pero todos tienen su personalidad. Chase es el personaje negro más negro con el que me he topado en muchos años, solo hace falta escucharle hablar y verle gesticular; Fenómeno es como si un antiguo príncipe intentase encajar en la sociedad actual y fallase estrepitosamente; Sonar es un murciélago cocainómano, ¿qué más quieres?
Y esos han sido solo algunos ejemplos, porque cualquier favoritismo es aceptado. El personaje más soso de Dispatch es mucho más carismático que el mejor personaje de otros juegos que yo me sé. Por no mencionar el exquisito doblaje que tienen todos ellos y les da muchísimos puntos más.

Tomas de decisiones que hacen que te comas la cabeza
Aunque las decisiones de Dispatch no tengan tanta influencia como puede parecer en un principio, sí que tienen un impacto fuerte en el jugador cuando te topas con ellas por primera vez. ¿A quién vas a echar de forma injusta? ¿Vas a besar o no a esa chica? ¿Quieres ser el jefe bonachón o quieres ser el sargento?

El toque de que las decisiones tengan tiempo límite desde luego que influye en este punto, ya que te hace tener que pensar con mayor rapidez, haciendo que, quizás, llegues a tomar decisiones precipitadas. Y eso está bien: te da más inmersión. Hace que seas Robert de verdad, ese hombre que está ahí pensando rápido en cómo convertir a unos villanos en superhéroes.
Narrativa exquisita, en general
Dispatch no reinventa la rueda. No te cuenta una historia jamás contada ni se va por las ramas creando subtramas complicadísimas. En absoluto. Dispatch tiene una historia muy simple, pero contada a las mil maravillas. Es como si fuese un helado de vainilla, pero un helado de vainilla extremadamente bueno.
El conflicto principal gira en torno a convertir a unos villanos en héroes y en conseguir la venganza de Robert sobre Espectro por haber matado a su padre. Eso es todo. Pero los personajes carismáticos consiguen que ese conflicto se sienta orgánico. Absolutamente toda la trama y todos los conflictos se ven a través de los personajes y sus diálogos. Apenas hay momentos de introspección que sirvan como excusa para guiar al jugador por si no ha entendido algo. De la misma forma, todos los diálogos se sienten orgánicos, no hay ninguno que suene a forzado para hacer avanzar la trama. Dispatch no te trata de tonto ni de intelectual, solo te ofrece un rico helado para que te lo goces con todos sus matices.
Conclusión
Dispatch ha pegado fuerte, y no es para menos. Sus personajes son encantadores, y su forma de contar una historia tan simple hace que la inmersión sea casi absoluta, haciéndonos empatizar con los personajes que toca.

El único «pero» realmente gordo que tiene es esa toma de decisiones con tan poco efecto real. La escena del final apenas tiene variaciones para todas las decisiones que tiene, y hacer que los quick-time events no tengan repercusión real es un poco criminal.
Opiniones del autor
Conforme vi anunciado Dispatch, lo añadí a mi lista de deseados del tirón. Cuando salió, ya ni siquiera recordaba por qué estaba ahí, pero escuché que estaba pillando buenas opiniones, así que decidí priorizarlo. Y qué bonita sorpresa fue. De por sí, no me suelen gustar las películas interactivas como Heavy Rain o Detroit: Become Human, pero Dispatch tiene algo. Y por «algo» me refiero a sus personajes, a su estética y, en especial, al humor que maneja. No me esperaba reírme más con un videojuego que con memes que me envían mis amigos, la verdad.
Cuando lo terminé por primera vez, pensaba que tendría que tener muchos finales, porque me pareció ver que había muchas opciones que podrían cambiar radicalmente las situaciones. Pero nada más lejos de la realidad. Y cuando me puse a fallar quick-time events y vi que no tenía consecuencias, ya fue el colmo. El más puro estilo TellTale, supongo.
Pero eso no quita todo lo demás. Qué bueno ha estado el helado de vainilla.
¿A quién le recomendaría este juego?
Definitivamente NO se lo recomendaría a alguien que quiera «jugar» en el sentido más estricto de la palabra. Dispatch te va a contar una historia y tú la vas a leer y a vivir. Y, a veces, gestionarás superhéroes. No te va a exigir ninguna dificultad mecánica, pero sí te va a exigir que tengas una retención de atención superior a 10 segundos. Si quieres una historia bien contada, Dispatch es para ti.
