Hay muchos metroidvania que tienen un estilo artístico oscuro y que les queda genial. La típica estética siniestra o, incluso, depresiva, con muchos enemigos que son dantescos. Evidentemente hay algunas excepciones, como podría serlo Ori and the Blind Forest y, en este caso, Constance.
Contexto
Constance es un metroidvania creado por Blue Backpack —btf Games inicialmente— y publicado por ByteRocker’s Games y Parco Games. Salió a finales de 2025, pero a fecha de estar escribiendo este análisis, todavía quedan algunas metas en el roadmap. Por ejemplo, salir en consolas, nuevos modos de juego y mejorar algunos combates de jefes.
No obstante, el juego está en condiciones de jugarlo y terminarlo.
Premisa
Encarnamos a Constance, una chica que mentalmente está un poco pocha. Su día a día tiene sobrecarga laboral, síntomas depresivos y le hace falta ayuda. Aunque esta versión de Constance únicamente la vemos en algunas animaciones en concreto, a la que controlamos es a la Constance de dentro del juego. En él, queremos tomar un tren para volver a casa, pero este está encerrado en unos hilos dorados para los que tendremos que utilizar el poder de unas lágrimas y romperlos.
A lo largo del juego será cuando veremos a la Constance real, con momentos que nos podrán recordar ligeramente a Celeste.

Gameplay
Constance tiene, además de los movimientos normales —salto y ataques básicos—, habilidades de tinta. Por ello, tenemos una barra de vida normal y una barra de tinta, la cual se irá reduciendo al usar habilidades. Entre estas habilidades está el clásico dash, por ejemplo. Al agotarse la barra de tinta, nuestras habilidades de tinta pasarán a consumirnos vida en lugar de tinta, aunque se recupera muy rápido.

Los ataques básicos solo se pueden hacer horizontalmente, es decir, no tenemos ataque hacia arriba ni hacia abajo como tal, aunque de esto hablaremos más adelante. Como añadidos, de forma similar a las herramientas de Hollow Knight: Silksong, por ejemplo, tenemos las inspiraciones. Estas son modificaciones o añadidos que le podemos dar a nuestras habilidades y se organizan de una forma similar a un inventario de un survival horror.


Al morir en cualquier sitio, podremos elegir entre reaparecer en la misma sala o volver al último santuario —típico checkpoint—. Si elegimos reaparecer en la misma sala, los enemigos aguantarán más, harán más daño y no los podremos atravesar con el dash.
Apartado técnico
Visualmente, Constance tiene esa estética de cuento —de cuento oscuro, en ciertos casos— dibujado a mano. Cada zona del juego destaca por utilizar paletas de colores muy marcadas, sabiendo al instante en qué zona estamos de un vistazo.
La banda sonora va por la misma línea, acompañando perfectamente a cada zona. No tiene muchas canciones extremadamente memorables, pero sí que tiene una banda sonora muy buena en los sitios que toca, aportando a la atmósfera que ya le crea la estética, con ese tono casi mágico.
A lo largo de mis 14 horas de juego, no me he encontrado con ningún bug importante ni fallo de rendimiento.
Lo peor
Mecánicas básicas desbloqueables
Al jugar Constance, es posible tener en varias situaciones la sensación de que nos faltan mecánicas. Entre ellas, los previamente mencionados ataques ascendentes y descendentes, un dash que no te haga daño, esas cositas. Pero la cosa no se queda ahí: es que estas habilidades son desbloqueables, de cierta forma.

Hay una inspiración que hace que el dash no nos haga daño al quedarnos sin tinta. Hay una habilidad de tinta consistente en una estocada en cualquier dirección —consumiendo tinta, claro—. Y, para colmo de males, el ataque descendente en sí —el pogo— también es una habilidad desbloqueable. Si se viene de cualquier otro metroidvania, la sensación es extremadamente extraña.
Demasiado lineal
Cuando jugamos a un metroidvania, esperamos tener que hacer un poco de backtracking, de pensar en qué nos ha desbloqueado una nueva habilidad. Sin embargo, en Constance, nada de esto importa. Si bien se sigue teniendo cierta libertad a la hora de elegir qué zona explorar primero, la realidad es que podemos ir a una zona nueva y limpiarla casi al completo, rompiendo esa magia de pensar que, una vez tengamos «x» habilidad, podremos volver.
Si a esto le sumamos que Constance no es precisamente un juego muy complicado para alguien que haya jugado a más de dos metroidvanias, la sensación que nos deja el juego es una de ir completando zonas y olvidándonos por completo de ellas, pues no van a tener mayor utilidad salvo que queramos conseguir inspiraciones o mejoras de vida o tinta.
Combates contra jefes
En general, Constance no tiene combates contra jefes especialmente memorables, a excepción de, quizás, el último. Todos los jefes tienen alguna fase en la que los derribas y puedes empezar a hacer daño continuado hasta que se levantan y siguen atacándote hasta volver a esa fase.

Hay un encuentro que consiste en un scroll horizontal que es nefasto, ya que la velocidad ni siquiera se mantiene y tiene una sección en la que un único fallo te hará repetirlo todo.
Las peleas no tienen mayor dificultad si se ha jugado a algún título mínimamente exigente, pudiendo saldar algunas de formas no-intencionadas. Además, algunos jefes invocarán a enemigos recubiertos de electricidad. Y, si tocamos la electricidad, aunque sea con un ataque básico, recibimos daño y no hay ataque que valga.
Lo mejor
Una pasión que se nota
Pese a sus cosas, se nota que Constance es un título hecho con mucho cariño y mimo. Desde el apartado gráfico con su consistencia visual y su temática de pintura hasta las pequeñas animaciones de la propia Constance. Podrá gustarnos más o menos según qué sección del título, pero rara va a ser la vez —si es que existe esa vez— en la que pensemos que al juego le ha faltado cariño.
Exploración recompensada
Si bien no es indispensable para quien tenga cierta cancha en el género, cierto es que la exploración se recompensa bastante. La exploración un poquito exhaustiva, en concreto, ya que muchas inspiraciones o mejoras están tras zonas ocultas. Pero esto significa que muchas veces, cuando nos topemos con un muro sospechoso, habrá algo bueno detrás.

Además, el mapa no es que sea especialmente inmenso, así que se puede ir a revisar cualquier escondrijo relativamente rápido.

Sin penalizaciones importantes
Constance es bastante amigable en este aspecto. Como mencioné antes, si mueres, puedes elegir reaparecer en la misma sala a cambio de su precio. En combates contra jefes, sin embargo, eso rara vez va a importar, así que casi siempre sale a cuento. Y, al morir, tampoco pierdes ningún recurso importante.
Además, de forma similar a otros metroidvania, si caes en un suelo que te hace daño, te manda de vuelta a la última plataforma sobre la que te has posado para que tampoco tengas que hacer un recorrido entero. En general, la sensación de estar jugando a Constance es una que te dice que no te va a morder si fallas, sino que te anima a continuar, de cierta forma.
Conclusión
Constance es un metroidvania bastante bonito con una estética bien definida.

Sin embargo, no innova en mucho más allá de eso, por no decir que algunos detalles se sienten precisamente como una pequeña involución.
Opiniones del autor
Cuando vi el tráiler de Constance por primera vez, me llamó bastante la atención. Parecía un metroidvania bastante rápido, con un buen pulido, pero me topé con una cosa ligeramente distinta. No es que el juego se sienta lento en sí, pero desde luego no tiene la carga de acción que me esperaba. Los combates contra jefes, si los comparaba con Silksong, se me hacían extremadamente fáciles, lo cual hacía que me fuese de forma natural a intentar pasármelos de formas que no tocaba.
Mientras más jugaba, más me parecía estar jugando a una especie de Celeste con pretensiones de metroidvania que a un juego propio del género.
¿A quién le recomendaría este juego?
Si eres una persona que nunca ha tocado un metroidvania, Constance puede ser un buen punto de entrada si tienes un poquito de manos. No obstante, si eres alguien que ya tiene unos cuantos títulos a sus espaldas, únicamente recomendaría Constance por su apartado artístico o si se busca una experiencia menos exigente.
