A estas alturas, ya hemos hablado de Devil May Cry y su hermano malvado, Devil May Cry 2. Pero, si hemos entrado a ciegas a la saga, quizás nos empiecen a llegar algunas preguntas. ¿Cómo empezó Dante su negocio? ¿Siempre tuvo sus poderes demoníacos? ¿Qué papel tiene su hermano, Vergil? Aquí es donde entra la precuela de la saga: Devil May Cry 3: El Despertar de Dante.
Contexto
Devil May Cry 3 es un hack&slash desarrollado y publicado por Capcom, al igual que sus predecesores. Salió originalmente en febrero y marzo de 2005 para la PlayStation 2. Un año más tarde, salió para Windows y también se lanzó la Special Edition, que incluía niveles de dificultad mejor balanceados, puntos de control en medio de las misiones y a Vergil como personaje jugable. Eso sí, Vergil no tiene historia propia, la gracia reside en sus nuevas armas y habilidades.
Junto a Devil May Cry y Devil May Cry 2, este juego se recopiló en la Devil May Cry HD Collection para lanzarse para PlayStation 3 y Xbox 360 en abril de 2012. Posteriormente, en 2018, llegó a PC, PlayStation 4 y Xbox One.
A efectos de este análisis, me basaré en la Special Edition, que es la versión incluida en la Devil May Cry HD Collection.
Premisa
Nos situamos en un tiempo en el que Dante todavía no ha despertado sus poderes de demonio. Sin embargo, Vergil le provoca de forma indirecta para que acuda a enfrentarse a él, ya que necesita el colgante de Dante para abrir el portal al mundo demoníaco y así conseguir más poder.
En este proceso, descubriremos cómo despierta Dante sus poderes y también aprenderemos algunas cosas más de Vergil.

Gameplay
Devil May Cry 3 tiene un combate significativamente más fluido que sus predecesores. Hay más posibilidades de combos, los ataques de Dante son más rápidos y las esquivas se sienten mucho más fluidas.
Además, también tenemos más posibilidades de modificar nuestro equipamiento y habilidades. Cada arma cuerpo a cuerpo tiene dos o tres habilidades que podremos desbloquear con gemas rojas, mientras que cada arma de fuego la podremos directamente subir de nivel, aumentando su daño.

Y, como toque final, en Devil May Cry 3 tenemos clases. Estas clases modificarán en mayor o menor medida las habilidades que podremos usar o el daño de algunas armas. La mayoría de estas clases se pueden subir hasta tres niveles, pero hay un par que solo tienen un nivel y una habilidad. Fuera de esto, no hay muchos cambios con respecto a anteriores entregas.

Apartado técnico
Gráficamente, Devil May Cry 3 es muy similar a las entregas anteriores, pero cuenta con más cinemáticas —prácticamente una por capítulo— y, en general, tiene un poco más de partículas a la hora de usar según qué ataques.
La banda sonora, en esta ocasión, es mucho más cañera. Es en esta edición donde más se empieza a notar la personalidad propia de la saga, desligándose definitivamente de lo que iba a ser un Resident Evil.
En cuanto a bugs, no me he topado con ninguno per sé. Sin embargo, a veces el audio de las cinemáticas se desincroniza con la imagen. Además, desconozco si será una mecánica intencionada, pero la pantalla de muerte aparece antes si matan al personaje en el aire. Y, al igual que con los otros juegos de la Devil May Cry HD Collection, hacer Alt + Tab puede hacer que el juego se congele por unos segundos al volver.
Lo peor
Cámara
La cámara se puede mover ligeramente hacia los laterales dependiendo de los escenarios, pero no hay mucha maniobrabilidad. Además, tampoco es que sea muy rápida. Esto provoca que se puedan dar muchas ocasiones en las que no vemos a ningún enemigo en pantalla, pero que esté ahí. O al revés: que se nos quede atascada detrás de unos enemigos.

Y, como otro detalle, a veces Dante se mueve hacia donde está mirando en lugar de hacia donde lo elijamos con los controles, como si siguiese habiendo un resquicio de controles tipo tanque.
Saltos
Por un lado, tenemos la mejora del combate. Más fluido, con más esquivas y acrobacias, pero la mejora no ha llegado a un apartado: los saltos. Estos pueden cortar mucho el ritmo de un combate, ya que apenas hay corrección aérea. De hecho, tampoco hay apenas margen para cambiar la altura del salto.
Es decir, que podemos dar volteretas alrededor de un enemigo mientras lo acribillamos a balazos, pero si queremos saltar, prácticamente haremos un salto completamente vertical que nos dejará más bien vendidos. Y Devil May Cry 3 tiene algunas secciones de plataformas que, afortunadamente, tampoco son muy complejas.

Complejo de metroidvania
A Devil May Cry 3 le gusta mucho obligarte a hacer backtracking. Conseguimos un objeto, volvemos unas cuantas habitaciones hacia atrás, interactuamos con algo que necesitaba de ese objeto y para adelante.
Pero se hace algo pesado. Primero, porque el juego no deja de ser lineal, así que no hay apenas encanto en hacer backtracking, si es que lo hay. Y segundo, porque habrá veces en las que podremos saltarnos sin querer el elemento con el que tendremos que interactuar más tarde y andar perdidos por unos momentos sin necesidad.
Lo mejor
Más agilidad en todo
Sin contar los saltos mencionados anteriormente, este Devil May Cry se siente mucho más fluido que los anteriores y te da los chutes de adrenalina que hacen falta. Si te estampas contra algún jefe, te estampas bien, te levantas y lo vuelves a intentar.

En general, es un juego mucho más cañero y que recuerda mucho más a un hack&slash moderno. El añadido de Vergil en la Special Edition no se siente en absoluto como el de Lucía en Devil May Cry 2, en cuanto a que a Vergil sí lo quieres probar. No por la historia, ya que no tiene, sino por probar cómo sería el combate con él.
Buen arsenal
Como siempre, tendremos a Rebellion —la espada— y a Ebony e Ivory —las pistolas—, pero hay un arsenal mucho más amplio. Nunchakus de hielo, espadas elementales, un lanzamisiles… Hay de todo. Además, hay que sumarle las clases que mencioné en el apartado de gameplay, ya que también tienen sus habilidades específicas.
Y, como otro detallito, también hay afinidades elementales. Es decir, que haremos más daño con los nunchakus de hielo a enemigos débiles al hielo, por ejemplo. Sin embargo, la diferencia no es tan significativa como para obligar al usuario a cambiar de arma contra un enemigo en concreto porque, de otra forma, no le hace daño.

Cantidad justa de historia
Devil May Cry 3 es la precuela de la saga, donde comenzó todo. Y, como tal, tiene que tener algo de historia, pero sin llegar a ser un juego narrativo. Lo cual cumple estupendamente. Hay una cantidad de historia justa para entender cómo fueron los inicios de Dante, pero sigue siendo un juego al que vas por lo que vas: a darte de hostias contra los enemigos.
Conclusión
Devil May Cry 3 me parece el mejor de los primeros juegos de la saga. Cierto es que jugarlo a día de hoy no tiene tanta gracia como la tenía hace sus años.

Sin embargo, sigue mereciendo la pena echarle un ojo.
Opiniones del autor
Cuando escuché la primera canción de combate de Devil May Cry 3, ya empecé a notar que me enfrentaba a otra cosa distinta. Ya no estaba con un hermano con esteroides de Resident Evil. Ahora estaba, de verdad, con Devil May Cry. Y cuando me empecé a estampar contra los jefes por pura cabezonería, ahí empezó la maravilla.
El bakctracking innecesario me chirriaba —y chirría— bastante, pero no deja de ser solo un elemento. Y, a diferencia de los dos juegos anteriores, en esta ocasión tenía hasta ganas de combatir contra los enemigos que reaparecían en las salas, pese a que no aportasen nada nuevo.
¿A quién le recomendaría este juego?
A cualquier persona que se quiera iniciar en Devil May Cry o, en su defecto, quiera un juego cañero con el que se divierta a base de generar un poco de caos.
