Tenemos muchísimos videojuegos inspirados en muchísimas mitologías. Tenemos ejemplos de mitología griega por todas partes, pero también tenemos unos cuantos que usan mitología china, algunos que referencian a mitología egipcia… Incluso parece que el nuevo God of War se va a ir a por la mitología mongola. Pero pocos hay que utilicen mitología canaria. Bienvenidos a Guayota.
Contexto
Guayota es un videojuego de lógica desarrollado por el estudio madrileño Team Delusion y publicado por Dear Villagers. Fue lanzado en 2024 para PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch.
El juego toma como inspiración principal la leyenda canaria de la isla de San Borondón y diversos elementos de la mitología guanche, construyendo una aventura de exploración y resolución de puzles ambientada en una misteriosa isla aparentemente olvidada por el mundo.
Premisa
Nuestra aventura comienza cuando una expedición enviada por la Corona de Castilla llega a una isla desconocida. Esta isla parece coincidir con las descripciones de San Borondón, la legendaria octava isla de Canarias —o novena, si contamos La Graciosa hoy en día— que aparece y desaparece según las leyendas.

Sin embargo, pronto descubrimos que la isla esconde algo mucho más antiguo. Mientras exploramos templos abandonados y resolvemos toda clase de puzles, iremos descubriendo fragmentos de una historia relacionada con Achamán, Magec, Guayota y otros elementos de la tradición canaria.
Gran parte de esta historia nos llegará a través de murales repartidos por los distintos templos, existiendo incluso versiones diferentes de los mismos acontecimientos dependiendo de cómo los descubramos.
Gameplay
Guayota es un juego de puzles en tercera persona estructurado alrededor de una serie de templos temáticos. Cada templo introduce una mecánica principal diferente que iremos utilizando de formas cada vez más complejas conforme avanzamos.
Nuestro principal recurso es una antorcha capaz de interactuar con numerosos elementos del entorno. Tendremos que encender mecanismos, activar estatuas, manipular rayos de luz, abrir caminos y resolver distintos rompecabezas para progresar.

Cada templo está dividido en dos pisos, cada uno con múltiples salas independientes. Al completar una sala obtendremos acceso a la siguiente y, en muchas ocasiones, también a nuevos fragmentos de la historia.
Además, existe una mecánica llamada trance. Cuando perdemos toda nuestra vida dentro de una sala, accedemos automáticamente a una versión alternativa de la misma. En este estado, los puzles suelen ser más complejos desde el punto de vista lógico, pero desaparece prácticamente toda la amenaza mecánica, ya que no podemos volver a morir. También es aquí donde encontraremos las versiones originales de muchos murales.

Esta dualidad entre dificultad mecánica y dificultad intelectual es uno de los elementos más distintivos del juego.
Apartado técnico
Visualmente, Guayota cumple bastante bien. Los templos tienen una identidad visual muy marcada y las distintas zonas consiguen diferenciarse entre sí a pesar de compartir una estructura relativamente similar. Quizá no sea un juego puntero gráficamente, pero sí logra transmitir la sensación de estar explorando un lugar antiguo y olvidado.
La banda sonora acompaña bastante bien a la ambientación. No busca convertirse en protagonista ni en una colección de melodías especialmente memorables, pero ayuda a reforzar el tono misterioso de la aventura. Añadiría un enlace, pero, al menos a fecha de estar escribiendo este análisis, la banda sonora no está publicada por sí sola.
En cuanto a rendimiento, no me he encontrado problemas durante la partida. Tampoco bugs relevantes que hayan afectado a la progresión o me hayan obligado a repetir secciones.
Lo peor
Complejo de Super Meat Boy
Al inicio, parece bastante asequible pasarse las salas en la dificultad básica. Es decir, sin entrar al modo trance. Pero conforme más va avanzando uno, más cuchillas aparecen, más disparos, más gases del suelo. Y muchas veces, estás en una encerrona.

Es bastante fácil morir en Guayota a partir de cierto punto, y a veces casi que sale más rentable dejarse morir en una sala y terminarla en modo trance que intentar pasar por 5 cuchillas, simplemente por ahorrarte tiempo.
Basado en mitología canaria, pero no mucho
Esto ya lo comenté en el vídeo que hicimos para nuestro canal, pero Guayota, pese a tener la isla de San Borondón como premisa, muy pocas veces consigue sentirse como un juego realmente basado en mitología canaria. Los únicos elementos que nos lo recuerdan son los murales que encontramos al final de cada sala y alguna que otra conversación suelta con los NPCs. Pero ni siquiera estos profundizan más de lo que lo hace nuestro propio personaje.

El juego podría haberse basado en prácticamente cualquier otra mitología que tuviese dos versiones y no habría alterado las sensaciones lo más mínimo.
La isla de San Borondón es oscura y puede que albergue horrores
La iluminación de las salas de Guayota en su dificultad base es bastante desastrosa. Favorece a la ambientación, eso desde luego, ya que son salas oscuras que, en teoría, están enterradas en una montaña. No obstante, de cara al gameplay, le hace un muy flaco favor.

Hay algunos huecos que tendrás que revisar cuidadosamente para saber si son, efectivamente, huecos, si son una sombra o a saber qué más. Y es posible que acabe habiendo ocasiones en las que estás un rato sin resolver un puzle porque te ha confundido algo de la luz.
Lo mejor
Puzles originales donde los haya
Los puzles de Guayota son sorprendentemente buenos a la hora de utilizar elementos similares sin llegar a cansar. Además, cada templo tiene una mecánica principal bastante distinta de los demás en cuanto al funcionamiento. Quizá tenemos que iluminar estatuas, quizá tenemos que mantener una llama o quizá tenemos que usar rayos láser que cruzan una sala entera.

Y estos puzles, como ya he comentado, se vuelven más desafiantes todavía en el modo trance, y están en ese punto dulce de hacerte pensar sin romperte la cabeza, pero también hacerte sentir la suficiente satisfacción al completarlos.
Gracias, cámara
La cámara de Guayota es, posiblemente, uno de los elementos que más a su favor juega de cara a la sensación del gameplay. Y es que tendremos unas salas muy grandes en muchas situaciones, salas que no podremos ver enteras con nuestra visión base. No obstante, podemos mover la cámara a unas distancias lo suficientemente grandes como para tener una panorámica del sitio que nos sirva para continuar perfectamente.

Esto es un salvavidas muy tocho para el templo de Chaxiraxi en el modo trance, en especial.
Progresión orgánica
Dentro de cada templo, las salas van ganando en dificultad poco a poco de forma bastante lógica, casi siempre introduciendo alguna mecánica nueva más de camino. Y esto, lejos de hacerlo más tedioso, hace que lleguemos a las últimas salas con la sensación de estar haciendo las cosas más básicas con una facilidad mucho mayor de la esperada.
Y esta progresión no se limita solo a dentro de los templos, sino también al último templo, ya que, en él, usaremos todo lo aprendido hasta ese momento en los demás templos. Y cuando digo «todo», es TODO. Preparaos, porque el viaje es importante.
Conclusión
Guayota es un juego de puzles muy sólido que sabe introducir nuevas ideas constantemente sin quemarlas demasiado rápido.

Sin embargo, la mitología canaria sobre la que se apoya rara vez consigue ocupar el centro de la experiencia. Los puzles son excelentes, pero muchas veces da la sensación de que el lore está observando desde la grada en lugar de jugar el partido.
Opiniones del autor
Los puzles de Guayota me han gustado bastante más de lo que esperaba. Hay una variedad sorprendente entre templos y rara vez tuve la sensación de estar repitiendo exactamente la misma idea durante demasiado tiempo.
Sin embargo, también terminé con una sensación un tanto extraña respecto a la ambientación. Después de investigar la mitología canaria para el vídeo del canal, acabé apreciando mucho más el trabajo de documentación que hay detrás del juego que durante mi propia partida.
Mientras jugaba, muchas veces sentía que los murales eran prácticamente la única conexión real con todo ese trasfondo cultural. Los NPCs apenas añaden información nueva y gran parte del lore queda encerrado entre sala y sala.
Aun así, como juego de puzles, me parece una propuesta bastante recomendable. Especialmente para quienes disfruten de juegos tipo The Witness, Portal o Talos Principle y quieran algo más centrado en la resolución de problemas que en la narrativa.
¿A quién le recomendaría este juego?
Si te gustan los juegos de puzles y disfrutas enfrentándote constantemente a nuevas mecánicas, Guayota probablemente sea una apuesta bastante segura si no buscas una narrativa potente. Ya que, si lo que buscas es una inmersión profunda en la mitología canaria o una narrativa especialmente desarrollada, quizá te quedes con ganas de más. La inspiración está ahí, pero el protagonismo casi siempre se lo llevan los rompecabezas.
