Ya hemos tocado aquí los primeros Devil May Cry, y ahora nos toca continuar. Después de un Dante más chiquito que se peleaba con su hermano, ahora tenemos a un Dante que incluso se ha dejado una pequeña barbita. Pero, en este caso, Dante no es el foco principal, sino que tenemos a un personaje nuevo: Nero. Y viene para causar una impresión fuerte con su brazo demoníaco de dudosa procedencia.
Contexto
Devil May Cry 4 es la cuarta entrega principal de la saga de Capcom y se lanzó originalmente en 2008 para PlayStation 3, Xbox 360 y PC. A diferencia de sus predecesores, esta entrega da un importante relevo generacional al introducir a Nero como nuevo protagonista, aunque Dante sigue teniendo un papel fundamental tanto en la historia como en el gameplay.
En 2015 llegó Devil May Cry 4: Special Edition, versión sobre la que se basa este análisis. Además de incluir mejoras de rendimiento y todos los contenidos adicionales, esta edición añade tres personajes jugables más: Vergil, Lady y Trish. Ninguno de ellos cuenta con una campaña propia —recorren prácticamente la misma historia principal—, pero sí ofrecen estilos de combate completamente diferentes. Vergil mantiene una jugabilidad muy similar a la vista en la Special Edition de Devil May Cry 3, mientras que Lady apuesta por el combate a distancia y Trish combina movimientos propios con varias técnicas heredadas de Dante.
Más que ampliar la historia, la Special Edition busca ofrecer nuevas formas de volver a disfrutar de la campaña aprovechando uno de los puntos fuertes de la saga: lo distinto que se siente cada personaje al controlar sus habilidades.
Premisa
La historia comienza en la ciudad de Fortuna, sede de la Orden de la Espada, una organización religiosa que venera a Sparda, el legendario demonio que protegió a la humanidad. Y, como sabemos, padre de Dante.
Durante una ceremonia, Dante irrumpe en la catedral y asesina al líder de la orden delante de todos los presentes. Nero, uno de los Caballeros Sagrados y protegido de Kyrie, decide perseguirlo para descubrir qué pretende realmente.

Lo que comienza como una simple caza al asesino pronto acaba destapando una conspiración mucho mayor relacionada con el poder demoníaco, el verdadero propósito de la Orden de la Espada y el extraño brazo demoníaco que Nero lleva ocultando desde hace tiempo.
Gameplay
Devil May Cry 4 mantiene la esencia hack & slash de la saga y la sigue mejorando, pero introduce suficientes cambios como para que el combate se sienta distinto desde los primeros minutos.
La principal novedad es Nero. Su arma principal sigue siendo una espada, Red Queen, acompañada del revólver Blue Rose, pero toda su jugabilidad gira alrededor del Devil Bringer, el brazo demoníaco que posee desde antes del inicio de la aventura. Gracias a él, puede atraer enemigos hacia sí, lanzarse rápidamente contra los más grandes, sujetarlos para ejecutar ataques especiales o interactuar con determinados elementos del escenario. Esto hace que Nero tenga un estilo mucho más agresivo y directo que el Dante de entregas anteriores.

Además, Red Queen cuenta con el sistema Exceed, una mecánica que permite acelerar la espada manualmente para potenciar los siguientes ataques y, muchas veces, añadiendo efectos visuales que dan ese subidón de adrenalina.
Cuando la historia cambia de protagonista, el combate también lo hace. Dante recupera su enorme arsenal de armas cuerpo a cuerpo y de fuego, además de los cuatro estilos de combate introducidos en Devil May Cry 3: Trickster, Swordmaster, Gunslinger y Royal Guard. La gran diferencia es que ahora podemos alternar entre todos ellos en tiempo real, permitiendo adaptar constantemente nuestra forma de luchar sin necesidad de pasar por un menú y pudiendo hacer combos entre ellos.

Fuera del combate apenas hay cambios respecto a anteriores entregas. La aventura continúa estructurándose por misiones lineales, con pequeñas secciones de exploración, algunos puzles sencillos y la clásica tienda donde invertir las gemas rojas para comprar objetos. Las habilidades, eso sí, se consiguen con otro recurso que conseguimos al combatir. Tanto los objetos como las habilidades suben de precio cada vez que las compramos.
Todo esto manteniendo, cómo no, el característico sistema de rangos que premia tanto la variedad de combos como el estilo con el que derrotamos a los enemigos.
Apartado técnico
Devil May Cry 4 supuso un salto importante para la saga al abandonar definitivamente PlayStation 2. Los escenarios cuentan con bastante más detalle, las animaciones durante los combates son mucho más fluidas y las cinemáticas presentan una calidad muy superior a la vista hasta ese momento.

El diseño artístico continúa apostando por una estética gótica mezclada con elementos religiosos, aunque Fortuna introduce también zonas mucho más luminosas que contrastan con los escenarios demoníacos habituales de la franquicia. Todo ello acompañado de una gran cantidad de efectos de partículas durante los combates, especialmente cuando utilizamos habilidades demoníacas o ataques especialmente espectaculares.
La banda sonora mantiene el tono cañero que Devil May Cry 3 había consolidado como seña de identidad de la saga, alternando temas orquestales durante las escenas narrativas con canciones mucho más intensas durante los enfrentamientos por parte de ambos protagonistas.
En cuanto al rendimiento, la Special Edition funciona de manera muy estable siempre y cuando no tengamos el descaro de hacer un Alt + tabulador, en cuyo caso, explota. También he tenido una ocasión en la que el juego se me ha cerrado por su propia cuenta en medio de una cinemática, pero fuera de eso, corre estupendamente.
Lo peor
La cámara
No es la primera vez que en un Devil May Cry la cámara se porta mal. Y Devil May Cry 4 no iba a ser la excepción. Si bien la podemos mover ligeramente, habrá momentos en los que la cámara cambiará de dirección a la totalmente opuesta, desconcertando al jugador y, muchas veces, haciendo que se reciba un golpe o se pierda un combo.


Subtítulos irrespetuosos con la vista
Devil May Cry 4 no es que tenga mucha más historia que su predecesor ni tampoco es que tenga tanto texto. No obstante, el texto que tiene está con unos colores demasiado apagados para los propios escenarios, a menudo hasta fundiéndose con ellos. Esto hace que, a menudo, haya que forzar la vista para poder leer bien lo que sea que esté escrito, especialmente en cinemáticas.

Misiones finales anticlimáticas
Sin entrar en spoilers gordos diciendo nombres, las misiones finales de Devil May Cry 4 no presentan un desafío ni de novedad ni de dificultad con respecto al resto del juego. Los enemigos contra los que nos enfrentaremos ya los habremos visto de una forma u otra. Además, a diferencia de algunos títulos anteriores de la saga, aquí no hay combates con más de una fase tras acabar con una barra de vida entera. Si bien esto quita engaños baratos, también quita sensación de importancia a según qué jefes.
Lo mejor
Nero, el chico edgy
Nero es el nuevo personaje principal que se introduce en esta entrega. A diferencia de Dante, Nero no va tanto a risas. Es la fantasía de cualquier chiquillo de 14 o 15 años: un chico que se cree que es muy frío, que tiene un demonio dentro y que el mundo es horrible.
La diferencia entre el chiquillo promedio de 15 años y Nero es que Nero tiene un estilazo. Y, como chico edgy que es, también tiene sus momentazos de no darle importancia a, no sé, masacrar un ejército de ángeles, y simplemente se hace el chulo, pero sin hacerse el chulo del todo. Es un añadido tremendo a la plantilla, además de que su propio combate se siente muy bien, especialmente con la mano demoníaca una vez que puedes acercarte a enemigos. Ese estilo agresivo encaja de diez con la personalidad de Nero.

Dante, el hijo de Sparda
Pero no nos podemos olvidar de Dante. Porque, como he mencionado arriba, también jugamos con Dante. He querido separar a Nero y a Dante aquí porque, en serio, los dos son personajes tremendos en este juego y tienen sus porciones diferenciadas. Y lo relevante de Dante es que, una vez que lo controlamos, se nota mucho quién es el papi. Todos sus ataques son significativamente más rápidos que los de Nero y se sienten más fuertes que los de nuestro chico edgy. Eso transmite la muy acertada sensación de que estamos controlando a ni más ni menos que al hijo de Sparda.

Por no mencionar que siempre viene bien tener un alivio cómico después de tanta oscuridad proveniente de Nero. Y Dante sabe perfectamente cómo dárnosla mientras derrocha estilo por un tubo.
Dificultad en su punto dulce
Tanto en los jefes como en los combates de entre los caminos, uno siente que se lo puede pasar bien peleando, pero sin tampoco descuidarse. Quizá los enemigos de las primerísimas misiones sean la excepción, ya que no tienen mayor complejidad; pero más allá de eso, Devil May Cry 4 está en esa dulce línea del buen reto. Que evidentemente se puede bajar o subir la dificultad, pero lo he jugado en Cazademonios y, qué decir, no me he muerto ni de lejos tantas veces como para romperme yo solo la inmersión a base de skill issue, pero sí lo suficiente como para tener que centrarme un poco.
El único «pero» que le tengo a la dificultad del juego son las últimas misiones previamente mencionadas, ya que ahí la curva desciende bastante. No obstante, pese a ello, considero que todo el resto del título lo suple perfectamente si hablamos únicamente de dificultad.
Conclusión
Devil May Cry 4 es un soplo de aire fresco respecto a los anteriores juegos por varios motivos: el salto generacional, la incorporación de Nero y no tener que ir al mundo de los demonios —gracias—.

Súmale la banda sonora cañera, el gameplay igual de cañero y los dos protagonistas tremendos que tiene y se queda en un muy buen título.
Opiniones del autor
He de decir que con Devil May Cry 3 me costó hacer clic. Sin embargo, quizá Nero era ese añadido que necesitaba. Huelga decir que ayuda que no sea un juego de PlayStation 2, eso está claro, pero con Devil May Cry 4 sí que me lo empecé a pasar bien de lo lindo. A falta de jugar a la quinta entrega, ahora mismo es mi Devil May Cry favorito. Tanto con Nero como con Dante me lo he pasado estupendamente. Y con Vergil, Lady y Trish también, qué leches, pero los principales son el chico edgy y el hijo de Sparda. Me han dado ganas de jugar al siguiente del tirón, pero tiempo al tiempo. A no ser…
¿A quién le recomendaría este juego?
Si los anteriores te gustaron, Devil May Cry 4 te va a encantar. Salvo que tengas una cruzada muy particular contra los chicos edgy. Incluso, teniendo en cuenta que Devil May Cry tampoco sea una saga que brille por tener una narrativa espectacular, diría que puede ser una bonita aventura para probar Devil May Cry como saga. Total, si hasta te dicen la historia hasta el momento una vez que te pasas el juego.
