Análisis God of War III | Un final es un final

Después de God of War II y la pequeña pausa cronológica que supuso God of War: Chains of Olympus, Santa Mónica necesitaba cerrar la historia de Kratos y, siguiendo la intención original de David Jaffe, explicar por qué no tenemos más mitos griegos.

Con un Kratos desatado y una nueva generación para explorar, el final de la saga llegaba con la firme intención de no dejar a nadie indiferente.

 

Contexto

En 2010, Playstation 3 recibiría la nueva y, en principio, última entrega de una de las grandes sagas de Sony. Stig Asmussen traería así, en el papel de director, el noveno videojuego más vendido de la historia y el segundo en su franquicia.

Los numerosos premios recibidos y las buenas críticas supusieron el lanzamiento de una versión remasterizada en 2015. Esta edición, disponible para Playstation 4, será la que se tendrá en cuenta para este análisis.

 

Premisa

Kratos continúa con su venganza, en esta ocasión trayendo la destrucción al mismo monte Olimpo. En este caso, además, no está solo. Los titanes, liderados por Gaia, están junto a él. Los distintos escenario que constituyen la residencia de los dioses se convertirán así en un sangriento campo de batalla.

Kratos contra Poseidón
En más de una ocasión, los combates nos llevarán a las mejores peleas del anime

Sin medir las distintas consecuencias de sus actos y sin respetar a nada ni nadie, nuestro vengativo héroe descubrirá de donde vienen sus desdichas y, con suerte, cerrará la herida que le atormenta.

 

Gameplay

A efectos prácticos, la jugabilidad es muy similar a los títulos anteriores. A fin de cuentas, si algo funciona, no lo cambies. El combate Hack & Slash, el plataformeo y la resolución de puzles serán las piezas que conformen la aventura.

La principal novedad con respecto a las aventuras previas es el funcionamiento de las magias. En este caso, la magia irá ligada al arma principal equipada, mientras que las armas secundarias cumplirán un papel poco menos que anecdótico.

Kratos invocando una falange
La primera de las magias nos permitirá invocar una falange espartana

Siguiendo la tradición en este tipo de aventuras, la gran mayoría de las armas deberemos conseguirlas, manteniendo tan solo las alas de Ícaro, el vellocino de oro y el tridente de Poseidón.

Tras completar el juego, se desbloquearán los Desafíos del Olimpo, en los que habrá que superar diferentes retos para desbloquear diferentes items.

 

Apartado técnico

A nivel artístico, nos encontramos, de nuevo, ante un hito para la industria. El diseño exquisito se apoya en una potencia gráfica impresionante. La remasterización, lejos de cambiar radicalmente este aspecto, lo que hará será ofrecer una tasa de frames mayor y más estable. Para muestra, un vídeo comparando ambas opciones.

A menudo destacamos la forma en que The Last of Us llevaba al límite a nuestras Playstation 3 a finales de su recorrido. God of War III lo hacía a mitad de recorrido.

Por otro lado, sería en esta entrega donde se comenzaría con la tradición de hacer experimentos con la cámara. En este caso, del mismo modo que encontraríamos un plano secuencia icónico en la segunda etapa de la serie, aquí veremos escenas en segunda persona.

Los momentos introspectivos de Kratos cambiarán la paleta de color y la posición de la cámara

Es brillante la forma en que cambiar el punto de vista funciona a nivel narrativo. La fantasía de poder que define a Kratos explota cuando lo vemos desde la perspectiva de sus víctimas.

La banda sonora se mantiene al nivel, no sorprendiendo como lo hizo antes y resultando más pobre de lo que cabría esperar.

 

Lo peor

Las espadas del exilio

Las espadas del Caos son inolvidables. Pocas armas de la industria las superan en carisma y en diseño. La decisión de eliminarlas al inicio de la aventura para darle estas no tiene sentido. El funcionamiento es el mismo y estéticamente son mucho menos interesantes.

 

El camino hasta los jefes

Entre dios muerto y dios muerto, God of War III tiene a bien experimentar con la empatía del jugador. Kratos fue torturado y siente la urgencia por destruir a los dioses que le llevaron a esta situación.

Para que el jugador sienta lo mismo, Santa Mónica decidió hacer las secuencias más soporíferas para conectar los distintos enfrentamientos importantes. No entiendo, esto debo reconocerlo, la obsesión con los laberintos.

Uno de los puzles menos inspirados que he jugado en mucho tiempo

La sensación de alargar la aventura es constante y, sobre todo, agotadora. Una auténtica lástima teniendo en cuenta lo buenas que son algunas secuencias de la aventura.

 

El guion es un fanfic extraño

Otro elemento que sufre daño es el guion de la aventura. Las relaciones entre los distintos personajes no se llegan a desarrollar como se intenta hacer ver.

Hay algunos momentos interesantes, por supuesto, pero al no haber un trabajo previo, no existe ningún tipo de implicación. Hay un buen fondo y el argumento es más profundo de lo que consigue transmitir el guion. Quizá hubiese demasiadas manos sobre el teclado o no hubiese interés en este apartado, pero si algo duele más que la mediocridad es la mediocridad que aspira a la excelencia.

 

Lo mejor

Los enfrentamientos divinos

Matar a cada uno de los jefes ofrece una experiencia diferente. No solo nos encontramos con enfrentamientos épicos sino con mecánicas propias para cada uno.

Kratos en la mano de Cronos
No hay dos jefes iguales y eso siempre está bien

De esta forma, algunos serán un puzle, otros una pelea propia de un juego de lucha y otros un plataformeo de manual. En la inmensa mayoría de los casos, el combate concluirá con su correspondiente QTE.

 

Las artes de Afrodita

En los anteriores, quizá, pequé de puritano. En este caso, no puedo evitar celebrar lo bien insertada que está el sexo. No hablamos de un NPC con ganas de temita en plena guerra, hablamos de Afrodita. Nada puede estar más en personaje que Afrodita retando a un dios de la guerra a darle el tema. Es divertidísimo ver las reacciones de las amantes de Afrodita en caso de que seamos certeros en la secuencia de botones. Fracasar es una de las cosas más humillantes que nos pueden suceder.

 

El diseño de personajes es de sentarte y estudiarlo

Lejos de mantener el nivel previo, los distintos personajes derrochan carisma. La fidelidad a las descripciones míticas, a las ideas preconcebidas de cada dios y su personalidad es para quitarse el sombrero. A esto se le suma la forma en que algunas criaturas mezclan de forma acertadísima conceptos prácticamente antagónicos.

El diseño del hipocampo de Poseidón se ha comprado un apartamento en mi memoria

El arte en esta aventura es impresionante, digno de estudio, de uso y de disfrute.

 

Conclusión

Decir que God of War III es un mal juego sería injusto, pero las sombras impiden disfrutar de las distintas luces de la aventura.

Tenemos grandes combates contra jefes, buenos diseños y unos gráficos deliciosos pero el precio a pagar es más alto de lo que debería.

 

Opiniones del autor

God of War marcó gran parte de mi vida como jugador y God of War II me atrapó irremediablemente. He de reconocer que, tras la segunda aventura, la tercera entrega me llamaba muchísimo la atención. Necesitaba saber cómo terminaría la historia de Kratos y el resultado fue decepcionante. Todo lo que había avanzado en mi conexión con Kratos se diluía ante decisiones erráticas y cambios de opinión constantes.

Me encantaría poder amar esta aventura pero más allá de disfrutarla, me sabe a poco. La intensidad va descendiendo paulatinamente hasta alcanzar puntos de tremendo desinterés. Confío en que el futuro remake solucione estos problemas.

 

¿A quién le recomendaría este juego?

Más allá de mis palabras de desaliento, es un juego recomendable a quien disfrutase de las entregas anteriores. No tanto, eso sí, a quien quiera iniciarse en la franquicia, que no terminará de entrar en esta revisión de la mitología griega.

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